Tenía que llegar el momento. Tras una vida utilizando laptops, tenía que llegar el día en el que montara  un ordenador de sobremesa en condiciones. Y es que si a Jamie Lannister lo llaman “el matarreyes”, a mí me iban a llamar “el mataportátiles”.

En mi caso, nunca había dado este paso sencillamente por carecer de espacio donde colocar un ordenador, pero tras problemas de thermal throttling con el portátil, uno busca hueco en casa como sea. Y es que por mucho que digan, los portátiles no son para trabajar con aplicaciones pesadas. Y si lo haces, la vida útil se reducirá drásticamente.

Total, que a principio de agosto ya estaba decidido. Tenía dinero (no como ahora) e intenté hacerme un ordenador con la intención de que me dure una buena temporada. El procesador por el que me decanté fue el AMD Ryzen 7 1700, de la nueva serie ZEN recién lanzada este año por AMD.

Tengo que aceptar que AMD nunca me ha hecho mucho tilín. Ha sido toda la vida la “Pepsi” de los procesadores y lo seguirá siendo por mucho tiempo. Sin embargo, tengo que aceptar que los ordenadores que más han durado en casa montaban un chip de esta marca, y la posibilidad de ampliación está casi siempre garantizada con AMD. Intel, por otro lado, lleva ya un par de años cambiando de plataforma cada 6 meses, dando palos de ciegos, aplicando la ley del mínimo esfuerzo debido a que no tenía competencia, con precios desorbitados y utilizando pastas térmicas de dudosa calidad. De hecho, no ha sido hasta la octava generación (que sale ahora a la venta) cuando han decidido ponerse las pilas. Todo esto lo comento para que nadie me diga que soy un fanboy, porque no lo soy.

El equipo consta de los siguientes componentes:

 

Especificaciones generales del equipo

He dedicado muchas horas hasta llegar al once inicial que hay ahí arriba. Como ya comenté la entrada anterior, una de mis prioridades es utilizar componentes que cumplan un estándar de calidad. No hay un solo componente en el equipo en el que haya racaneado o que sea directamente de tercera división. El total del equipo apenas supera los 1200€ (lo compré a principios de agosto de este año). El presupuesto no incluye la caja, ya que la recibí gratuitamente en un sorteo que realizó Wipoid a principios de junio. Desde aquí, les vuelvo a dar las gracias.

Pasemos ahora a describir un poco los componentes del equipo. Busqué en todo momento un presupuesto que me garantizara un ordenador a largo plazo y que tuviese grandes posibilidades de ampliación en el futuro. Conozco a AMD, y viendo cómo han tratado su cartera de productos a lo largo de la historia, es muy posible que Ryzen tenga retrocompatibilidad, y es por ello por lo que fui directamente a la búsqueda de una placa base con chipset X370, el más completo para el socket AM4. Me decanté por la Asus simplemente por precio. Las otras opciones eran la Asrock X370 Taichi (que la descarté porque no me gusta nada Asrock) y la MSI X370 Power Titanium, que subió de precio justo cuando iba a realizar la compra y, sinceramente, perdieron una venta. Siendo productos de una calidad idéntica, no estaba dispuesto a pagar 60 euros más por la MSI.

Eso sí, mis primeras horas con el equipo fueron terribles. La unidad de la placa que recibí hacía extraños, y apenas 12 horas después de montar el equipo, la placa murió mostrando un maravilloso “Error 8” en el display. Buscando por internet encontré que era un error muy común en el modelo y aunque hice varios intentos por resucitarla, pedí RMA a Amazon. Comento esto porque Amazon fue brillante en este aspecto y enviaron un nuevo producto inmediatamente, incluso antes de que yo les devolviera la unidad defectuosa. Es por ello que recomiendo Amazon por encima de todas las cosas.

Nada más recibir la nueva, actualicé el software del UEFI nada más enchufar (la causa de la muerte de tantas placas similares era un bug en la BIOS que viene de fábrica). No me ha vuelto a dar problemas, incluso he llegado a tener el PC 17 días seguidos encendido, sin hibernar y sin un solo problema de estabilidad. Y no esperaba menos.

Más allá de la mala suerte que tuve con la unidad que recibí, la placa base es una placa con una calidad excelente. Sin entrar en detalles técnicos (que para eso os recomiendo que miréis una review técnica del producto, que lo van a hacer mejor que yo), vamos a poder manipular los valores de cualquier cosa por la que pase una corriente eléctrica. El software de la placa es muy ordenado, y personalmente, no he echado nada de menos. También podemos controlar los leds de la placa tanto desde al bios como desde el programa de Windows. Hay miles de formas de configurar los leds: al ritmo de la música, en función de la temperatura del ordenador… hay tantas opciones como horteras en este mundo.

Respecto al procesador, ninguna pega. Un procesador con 8 núcleos y 16 hilos, un precio excelente (me costó unos 310€, ahora podéis encontrarlo incluso más barato), con un consumo bastante reducido y con temperaturas que hacen AMD FX solo sea un mal recuerdo del pasado. Aunque elegí los componentes pensando en la ampliación a largo plazo, dudo sinceramente que se me quede corto el procesador.

En relación a la tarjeta gráfica, podría haber utilizado cualquiera. De hecho, compré una KFA2 Geforce 1060 EXOC, pero viendo que no llegaba, la cancelé. Ryzen para escritorio no dispone de GPU integrada, por lo que tenemos que utilizar sí o sí una tarjeta dedicada. Compré la Asus de segunda mano porque la vi a buen precio y porque el diseño de las STRIX es bastante premium (de hecho, creo recordar que es el único modelo que existe de RX 480 con tres ventiladores). No obstante, es bastante decepcionante. Para ser un modelo tan caro, no es tan premium como nos hacen creer. La gestión de la temperatura es bastante peor que las Sapphire de dos ventiladores que he probado con anterioridad, a pesar de tener más ventilación. El consumo también es superior, aunque se entiende porque las memorias son más y trabajan a mayor frecuencia. Eso sí, el ASIC de la tarjeta es sobresaliente. Imagino que no será casualidad y que Asus dejará los mejores chips para su serie más cara.

No obstante, Sapphire es más barata, los chips tienen siempre muy buen ASIC Quality y gestionan mejor la temperatura. Vamos, que la serie STRIX no merece la pena.

Llega el turno del Overclocking

Llegamos al apartado del overclocking, donde he intentado sacar el máximo jugo al equipo siempre dentro de un nivel de estrés que no reduzca la vida útil del equipo.

Dándole chispa al Ryzen 1700

Los ocho núcleos del Ryzen 7 no son especialmente amigos del overclock, o por lo menos, no suben de vueltas con la misma facilidad que un procesador de Intel. No obstante, se puede sacar un rendimiento más que interesante con un disipador de terceros, ya sea un buen cooler de aire como el Noctua NH-D15 o una refrigeración líquida AIO. Eso sí, viendo las temperaturas que se registran, me atrevo a decir que el NH-D15 va muy sobrado para el Ryzen 7, ya que incluso el peor día de calor, el procesador no superó los 55ºC tras más de una hora a plena carga.

La pasta térmica que he utilizado para realizar el overclock es la Thermal Grizzly Kryonaut, una pasta cara, pero que da un rendimiento espectacular. En muy poco tiempo, esta marca se ha labrado una reputación envidiable, y la recomiendo sin ninguna duda.

Ya entrando en materia, los Ryzen 7 (desde el 1700 hasta el 1800X, y me atrevería a decir que ZEN en general) son muy amigos del voltaje, así como muy sensibles a él. Lograr mayores frecuencias implica subir muchísimo el voltaje. AMD recomienda un valor máximo de 1.4V para garantizar que el chip no se deteriore. En internet hay multitud de experimentos en el que se han llevado a valores mucho más altos que estos y los procesadores suben sin problemas, pero en mi caso, me quedo con la recomendación de Lisa Su.

Partiendo de una frecuencia base de 3.00GHz a 1V, lo mejor que he conseguido con mi unidad han sido 4GHz a 1.4V, un 33% de rendimiento extra, que no está nada mal, aunque finalmente lo he dejado en 3.9GHz a 1.3V, ya que no me compensaban para nada esos 100MHz, ya que exigían mucho más voltaje.. A esta frecuencia, marca en Cinebench una puntuación de 1602cb, puntuación que debería mejorar con las memorias trabajando al 100%, como explicaré más adelante.

AMD también ha creado una aplicación, AMD Ryzen Master con el que se facilita mucho el proceso de overclock, ya que se pueden manipular los valores con Windows iniciado e ir probando si el ajuste es estable de una forma mucho más cómoda. Esto facilita mucho la vida al principio del proceso, ya que los 3.7GHz se pueden lograr fácilmente con el voltaje de serie, por lo que gracias a la aplicación nos ahorramos muchas visitas al UEFI del equipo. La aplicación además permite hacer una serie de soluciones customizadas, como subir de potencia un solo núcleo o grupo de núcleos, interesante por ejemplo para juegos que hagan uso de DirectX11 o si tenemos que trabajar con aplicaciones que no estén bien paralelizadas.

No obstante, no es oro todo lo que reluce. En el momento en el que establezcamos un valor de overclock en los ajustes de la placa base (en mi caso, el Extreme Tweaker de Asus), AMD Ryzen Master dejará de funcionar. Para volver a utilizar la aplicación, habrá que hacer un reset en el overclock desde el UEFI. Por tanto, el invento es útil, pero tampoco es una maravilla. Una vez que tengamos el ajuste que deseamos, lo suyo es ir a la configuración de la placa base a introducir los valores para no volver a hacer uso de la aplicación.

 

La RAM en Ryzen, más inestable que el precio del bitcoin

La gestión de las memorias RAM en Ryzen es un horror absoluto. Un desastre. Ojalá pudiera hablar de que es posible overclockear las memorias RAM en un Ryzen, pero no. No vamos a ganar más rendimiento con las memorias por una sencilla razón: el overclock se lo vamos a tener que aplicar a las memorias para que funcionen a la velocidad que tienen que funcionar.

AMD ha realizado con Ryzen una jugada nunca vista hasta la fecha. El controlador de memoria, por primera vez, se sitúa dentro del procesador en lugar de en la placa. Se busca con ello una posible compatibilidad con futuros estándares de memoria, una noticia genial para nosotros los usuarios, ya que permitiría hipotéticamente que no necesitaríamos cambiar de placa para montar un futuro Ryzen de tercera generación que use memorias DDR5 (sobre la teoría). Pero no. La jugada ha salido mal. AMD ha cometido un error de arquitectura que como daño colateral, hace que la velocidad de las memorias sean tremendamente inestables.

Es por ello que a Ryzen hay que darle mandanguita de primera calidad. Los únicos módulos con los que vamos a lograr velocidades decentes son los que tienen chips Samsung B-Die (mis Corsair lo son). No obstante, cada fabricante de placa tiene en internet una lista con los módulos que recomienda. Si utilizamos módulos con chips Micron, por ejemplo, todo dependerá de la suerte. Puede que funcionen a su velocidad o puede que se queden en 2133MHz. Estos problemas están siendo resueltos mediante actualizaciones del AGESA de la placa base, pero hoy por hoy no está cien por cien resuelto.

Por tanto, hacer funcionar los módulos a la velocidad que marca el envoltorio es una pesadilla en esta primera revisión de Ryzen (en el stepping B2, presente en Threadripper y las APU Vega que van a salir dentro de nada para portátiles ya está solucionado). Es el punto más débil de Ryzen.

No obstante, que no cunda el pánico. Lo critico porque a mí me ha traído problemas, pero hay que destacar que esto es una lotería. Hay quien pone el perfil automático y se lo pilla a la primera. En mi caso, le tuve que echar horas. Y me conformé al dejarlo estable en 2933MHz, porque sinceramente, acabó minándome la moral.

Por cierto, la frecuencia de la memoria RAM es crucial para obtener buen rendimiento en Ryzen, ya que el bus de interconexión depende de la frecuencia de la RAM. Si os interesa este tema, aquí podéis aprender un poquito más.  Es por ello por lo que la gestión de la memoria en Ryzen nos deja tan fríos. Pero como decía, tendrá solución tarde o temprano. 

Conclusiones

 

AMD Ryzen es una buena compra. AMD ha sabido resistir el mazazo de Intel estos últimos años y corregir sus errores. ZEN es una arquitectura creada desde cero. Mucha gente va a tardar en quitarse de la cabeza el fracaso de los FX, pero ya os digo que esto es otro mundo. Seguramente no he contado nada que no se sepa ya sobre Ryzen en esta entrada, pero quería esperar unos meses antes de dar un veredicto, ya que últimamente en internet se hacen análisis muy fríos y muy cuantitativos sobre los productos. Análisis que se nota que están pagados y que a duras penas van a ser sinceros con los puntos negativos. Por ello, quería estar seguro de cada una de mis palabras.

Ryzen es una apuesta de AMD a largo plazo y una muy buena opción si buscamos un ordenador de grandes características sin gastarnos una burrada. A pesar de la gestión de memoria, el resultado se inclina hacia el lado positivo. El futuro dirá si mereció la pena descentralizar el controlador de memoria y si las placas actuales serán compatibles con lo que saquen en el futuro. Hasta el momento solo puedo decir que es un producto competitivo, potente y económico. Y eso se demuestra rápidamente viendo la rápida forma de reaccionar de Intel. La arquitectura ZEN es el resultado de un borrón y cuenta nueva que viene a mostrarnos que AMD está en mejor forma que nunca.

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