Análisis: Xiaomi Redmi 3S. Bueno, bonito, barato y batería.

Análisis: Xiaomi Redmi 3S. Bueno, bonito, barato y batería.

Hace unos meses, Xiaomi, en su carrera por llenar su propia cartera de marca, lanzó al mercado su nuevo Redmi 3S. Un móvil de gama media, a un precio bastante asequible y con un acabado muy atractivo. Lo he estado probando durante unos días y os cuento mis impresiones de este dispositivo que tiene todos los ingredientes para ser todo un éxito estas navidades.

El Redmi 3S es la evolución del Redmi 3, aunque sobre el papel, mucha gente podría no decir lo mismo. Este modelo tiene prácticamente todas las características de su predecesor, a diferencia del procesador, que se ha optado por uno de una gama más baja. Sin embargo, y pese a que muchos crean que se trata de una versión recortada del anterior, el Snapdragon 430 rinde de una forma prácticamente idéntica al 616 que montaba el modelo previo. Además de esto, el Redmi 3S cuenta con unas pocas novedades que son muy interesantes.

Procesador, Memoria y Almacenamiento.

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En el interior de Redmi 3S late un Qualcomm Snapdragon 430 de 8 núcleos, lo que se conoce como un Dual Quad Core aprovechando la tecnología big.LITTLE (4x 1.6GHz + 4x 1.1GHz). Para gráficos, disponemos de un chip Adreno 505. Se trata de un procesador muy eficiente de una gama muy utilizada en móviles de gama media hasta la fecha. Por lo general rinde bastante bien si nos ceñimos a la potencia que debe tener un dispositivo de gama media. El rendimiento de este procesador es muy similar al Snapdragon 616, como podréis ver en este vídeo.

Respecto a la memoria RAM, existen dos versiones ligadas al almacenamiento. Existe un modelo de 16GB de almacenamiento y 2GB de RAM y otra versión de 32GB de almacenamiento y 3GB de RAM. En mi caso, he probado este último.

Pantalla

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El dispositivo cuenta con una pantalla de 5 pulgadas con tecnología IPS y una resolución 1280×720 píxeles. La resolución está estudiada al milímetro. Muchos fabricantes montan paneles excesivamente densos que gastan muchísima energía y ofrecen una calidad que el ojo humano no puede apreciar. Xiaomi se muestra mucho más pragmática y nos coloca un panel que cumple con lo que debe tener un dispositivo de 5 pulgadas. La densidad del panel es de 294 píxeles por pulgada, un poquito menos que la del iPhone 7, por hacer una comparación. Los colores se ven correctamente y el brillo es bastante adecuado.

Diseño

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El Xiaomi Redmi 3S se establece como un smartphone de precio asequible, pero no vamos a ver materiales de mala calidad en su construcción. Las dimensiones de este 3S son 139,3mm de largo, 69,9mm de ancho, y 8,5mm de grosor. También se trata de un móvil bastante ligero, ya que solo pesa 144 gramos. El terminal tiene un cuerpo de aluminio disponible en tres colores (plateado, dorado y gris). Los bordes del dispositivo son redondeados, lo que favorece en cierta medida que se adapte a la mano, aunque en ciertos momentos lo vamos a notar ligeramente resbaladizo.

Por otro lado, debajo de la pantalla vamos a encontrar la botonera táctil. Xiaomi se muestra aquí abierta a que el usuario coloque la botonera a su gusto, ya que en los ajustes de MIUI nos permiten desactivar la botonera y colocar los botones directamente en la pantalla del dispositivo.

En el lateral derecho nos encontramos con los botones físicos, tanto los de volumen como el de encendido y apagado. El lateral izquierdo tan solo dispone de la ranura para las tarjetas. Como viene siendo común en Xiaomi, este dispotivo cuenta con Dual SIM (una ranura para MicroSIM y otra para NanoSIM). Existe la posibilidad de sacrificar uno de los huecos para la SIM y colocar una tarjeta MicroSD.

En la parte superior dispone de un jack de 3.5mm para auriculares y un led de infrarrojos para utilizar el móvil como mando a distancia. Esto último es un detalle mínimo que muchas marcas no añaden ni a sus móviles de gama alta, pero que resulta de una enorme utilidad si eres un desastre como yo que anda todo el día perdiendo los mandos.

En relación al sonido, el altavoz se sitúa en la parte posterior, disposición que no es la más adecuada, pero aquí Xiaomi ha colocado un pequeño escaloncito de aluminio casi imperceptible que evita que el altavoz se obture. El sonido es aceptable y el altavoz alcanza un volumen bastante alto. No puedo ponerle pegas sencillamente porque la competencia en estos segmentos tienen hardware de mucha peor calidad. El usuario que acabe comprando este móvil no será ni mucho menos un entusiasta, por lo que dudo que pueda llegar a quejarse de este apartado. También disponemos de Radio FM, algo olvidado por muchos fabricantes que todavía sobrevive en este Xiaomi.

Por último, el móvil cuenta con un lector de huellas dactilares en la parte posterior del teléfono. Y es una maravilla. No es tan rápido como los que podemos ver en móviles de gama alta, pero sí es cierto que funciona muy bien. La ubicación del sensor es muy adecuada. Aquí hay una batalla entre los fabricantes: los que lo colocan en el frontal y lo suman a la botonera y los que lo colocan detrás. En este caso, y hablando de un móvil de 5 pulgadas, la ubicación es totalmente adecuada, ya que el gesto no es nada forzado y simplemente hay que desplazar ligeramente el dedo índice. El sensor funciona decentemente incluso con los dedos ligeramente mojados de sudor. Parecerá una chorrada, pero y si te sudan las manos como a mí, te habrás dado cuenta de que la gran mayoría de lectores de huellas no funcionan con las manos húmedas. Aquí tengo que darle las gracias a Xiaomi porque un móvil con un precio ridículo tiene mejor respuesta que un Samsung de 700€.

Batería y consumo

bateria

Si digo que la batería de este terminal es sobresaliente, mucho me temo que me estaría quedando muy corto. Si ya nos parecía increíble hace unos años cuando LG montó una batería de 3.000mAh al G2, aquí estamos ante un nuevo paradigma. Xiaomi ha dotado a este pequeñín de nada más y nada menos que 4.100mAh de batería. Y vaya si se nota. El salto de las baterías de 3 amperios a las de 4 es un cambio bastante importante. La batería dura muchísimo, y si no le pegas un buen trote al terminal, te puede durar una sola carga cuatro días perfectamente. No es nada difícil hacer 10 horas de pantalla con este smartphone, cosa que es prácticamente inviable con otros dispositivos, ya sean competidores de este Redmi 3S o directamente de gama alta.

El éxito del consumo en este dispositivo se debe a varios factores, no solo a la densidad de la batería. Disponemos de un procesador que no podemos decir que sea potente, pero sí está muy bien optimimzado. Los núcleos pequeños son los que van a realizar las tareas poco pesadas, y al correr a menor frecuencia, consumen menos. Por otro lado tenemos la pantalla, que al ser HD y no Full HD, obtenemos un consumo mucho más comedido. Y por último, tenemos el software del teléfono. MIUI es ya conocido por estar bien optimizada y consumir muy poca energía. El sistema dispone de un mecanismo para ahorrar energía cerrando procesos en segundo plano muy similar a lo que hace la aplicación Greenify en modo Boost con Xposed.

La batería se recarga a través de un puerto Micro-USB de toda la vida. Aquí no vemos el salto al USB-C, seguramente porque Xiaomi no quiere marear al usuario.

Cámara

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La cámara trasera del Redmi 3S tiene un sensor de 13 megapíxeles y una lente con apertura f/2.0. La calidad de imagen es bastante buena si lo comparamos con los resultados que suelen tener dispositivos de la misma gama de la competencia.

El software de la cámara es muy completo, y aunque se parece descaradamente a iOS, se agradece que ya que un fabricante copia algo, por lo menos copia algo que funciona bien. La interfaz es sencilla, podemos establecer un modo manual que permite tener más control sobre los parámetros y dispone de un buen menú de filtros. No vamos a encontrar opciones de disparar RAW, pero sí un modo HDR. Este modo consigue muy buenos resultados si hay luz en el ambiente, pero si no la hay, las velocidades de obturación que selecciona el software son tan bajas que es casi imposible sacar una fotografía sin trepidar. Otro detalle que hay que comentar de este modo es que el móvil necesita unos 10 segundos para procesar una imagen HDR, por lo que si decidimos disparar en este modo, no seremos ni mucho menos los más rápidos del oeste. Al final de esta entrada podréis ver una galería con imágenes realizadas con el dispositivo sin ninguna modificación externa.

La cámara también es capaz de grabar vídeo a 1080p y 1080p en modo HDR. Aunque la calidad del vídeo es más que correcta, cabe destacar que si estamos grabando por la noche en un entorno en el que haya mucho parpadeo de luces, el asistente de enfoque se volverá ligeramente loco hasta encontrar el punto de enfoque correcto.

En cuanto al selfie, Xiaomi nos ofrece una cámara de 5 megapíxeles f/2.2 que tampoco está nada mal. Los resultados son más que decentes. Algo curioso a comentar es que el software no solo nos detecta el rostro, sino que trata de adivinar nuestro sexo y edad. Es realmente una chorrada, pero cuando acierta es bastante simpático. Esta cámara frontal también es capaz de realizar vídeo resolución 1080p.

Software

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El Redmi 3S corre MIUI 7.5 sobre Android 6.0.1. En este aspecto hay una gran diversidad de opiniones, ya que MIUI es como el Marmite “O lo amas, o lo odias”.

La capa de Xiaomi es bastante intrusiva, un problema que suelen tener muchos fabricantes. No obstante, MIUI funciona bien, cosa que no ocurre por ejemplo con Touchwiz de Samsung.

MIUI tiene buenas ideas, pero el conjunto final no es mejor que Android AOSP, (Android Open Source Project, o como se le conoce normalmente, Android Puro), lo que nos lleva a pensar por qué los fabricantes se dedican a modificar la versión oficial de Google para distribuir algo que es sustancialmente peor. Parte de este desastre en MIUI está en los ajustes. Son largos, poco descriptivos y algunos apartados no están donde deberían estar. Por poner un ejemplo, al iniciar Telegram denegué sin querer el acceso al altavoz. ¡Y estuve 25 minutos buscando dónde activarlo! ¡Acabé reinstalando la aplicación! Por otro lado, tampoco encontré a primera vista el apartado para ver el consumo de la batería. Y es que todas estas cosas (junto al gestor de permisos) se encuentra en una aplicación fuera de ajustes llamada “Seguridad”, algo que ni tiene sentido, ni tiene un nombre descriptivo.miui

Tampoco es demasiado atractivo el desplegable de notificaciones y ajustes rápidos. En AOSP, al desplazar el dedo desde la barra de arriba hacia abajo, desplegamos el panel de notificaciones. Otro gesto igual mostrará el panel de ajustes rápidos al completo. En MIUI no es así, y la solución establecida por Xiaomi es de todo menos cómoda. El primer gesto despliega el panel de notificaciones. Y para acceder a los ajustes rápidos, hay que deslizar el dedo de derecha a izquierda. Esto provocará que entremos a los ajustes rápidos accidentalmente al descartar notificaciones. Por ello, la capa de software te obliga a descartar notificaciones de izquierda a derecha, algo que no es nada lógico para un diestro.

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Por otro lado, y esto ya a modo de anécdota tenemos el botón “Rotación apagada”. Si la desmarcamos, la rotación apagada estará apagada, por lo que al girar el móvil, toda la interfaz se moverá, es decir, que la rotación estará encendida. Si realmente queremos que la rotación apagada esté realmente apagada, entonces tendremos que encender el botón. De ese modo, la rotación apagada estará encendida, que en el mundo de los Xiaomis, significa apagada. ¿A que lo han comprendido ustedes perfectamente? Yo tampoco.

En relación al apartado visual del sistema operativo, es atractivo. MIUI ofrece una capa de colores muy neutros y son bastante acordes al Material Design que tanto le gusta a Google. Sin embargo, si llevas años utilizando Android, cuesta muchísimo adaptarse a un launcher como el de MIUI, sin box de aplicaciones. Por suerte, eso se puede solucionar en cuestión de segundos instalando Google Now Launcher o Nova, a pesar de que el launcher original de MIUI va a seguir corriendo en segundo plano, como también ocurre en Touchwiz.

Para finalizar hablaremos de las actualizaciones que va a tener este terminal por parte de Xiaomi. La actualización de MIUI v8 ya está disponible, por lo que podemos actualizar sin ningún problema, aunque esa versión sigue funcionando sobre Android 6 en este smartphone. Lo que sí que se desconoce es el soporte que va a dar la empresa china a futuras versiones de Android. No obstante, ya está prácticamente confirmado que este Redmi 3S correrá Android Nougat.

Precio y disponibilidad

El precio de este dispositivo va a depender exclusivamente de dónde lo compres. Lo único que debes tener en cuenta a la hora de comprarlo es asegurarte de que compras la versión Internacional, para poder hacer un uso correcto de las bandas 4G europeas.

Más allá de eso, hay que recordar que Xiaomi como tal no va a ofrecernos garantía en Europa, por lo que el servicio posventa va a depender totalmente del establecimiento en el que lo compremos.

Si buscamos lo sencillo, una buena opción es comprarlo en distribuidores como tuxiaomi.es. Y ojo, no me ha pagado nadie, pero yo lo he adquirido ahí. El precio es bastante más caro que comprarlo a China o Hong Kong, como explicaré más adelante, pero nos ofrecen Servicio Técnico en España, y una ROM completamente en Español , además de realizar el envío en 24 horas. El modelo de 2GB de RAM y 16GB de almacenamiento cuesta 169€ y la versión de 3/32GB 199€.

Si queremos complicarnos la vida y no nos importan las garantías, Geekbuying puede ser una buena opción. La versión Internacional de 16/2GB se encuentra alrededor de los 107€ y la de 32/3GB en una media de 140€. Ambos enviados desde Hong Kong. Si en la misma web seleccionamos que nos lo envíen desde España, el precio sube a 136€ para el primer modelo y 150€ para el segundo. Cabe destacar que en cualquiera de los dos casos el teléfono podría no disponer de una ROM en Español y tendría que ser el usuario el que deba cambiar el sistema operativo. No es una operación difícil, pero no es una tarea para todos los públicos.

Finalizando con el análisis el Xiaomi Redmi 3S es un buen terminal de gama media, con una autonomía nunca vista y con unos acabados que nos hacen olvidar que estamos utilizando un móvil de precio asequible. Su precio es un punto fuerte, aunque si lo compramos en distribuidores españoles, el precio sube demasiado y en esa línea ya encontramos otros terminales, como el Moto G4. No obstante, no he querido hacer mucha comparación entre este último y el Redmi 3S porque considero que este último Moto G ha cambiado de segmento. Ya no utilizan pantallas de 5 pulgadas, ni procesadores de Qualcomm 4xx (sino 6xx), ni tienen el precio que tenían antes. Para terminar, y ya como bonus, lo que menos me ha gustado del móvil es la pegatina que Xiaomi coloca detrás con el número de serie del teléfono. Es complicada de quitar y deja residuo, dejándote el dispositivo hecho un completo desastre. Deberían estudiar el uso de otro material, ya que llevan ya un par de años colocando estas pegatinas horrorosas.

Os dejo con una pequeña galería de fotos realizadas con el teléfono.

NAS: Qué son, por qué están de moda y por qué pueden facilitarte la vida

NAS: Qué son, por qué están de moda y por qué pueden facilitarte la vida

Un NAS (Network Attached Storage) es un ordenador conectado a una red cuya función es compartir sus discos de almacenamiento con otros ordenadores, con el fin de poder acceder a su contenido sin tener que tener que interactuar directamente con la máquina. En otras palabras, un NAS es un servidor, un compañero que nos puede hacer la vida más fácil, poniendo a nuestra disposición nuestros datos desde el sitio que nosotros queramos.

Ahora que sabemos qué significan estas siglas que tanto se ven últimamente, toca hacernos una serie de preguntas:

 

¿Me hace falta realmente un NAS?

Depende. Tanto del volumen de información que manejes como de la importancia de tener dichos datos siempre a mano. Un usuario medio suele estar más que satisfecho con uno o dos discos duros portátiles vía USB para almacenar multimedia. Pero para usuarios que manejan grandes cantidades de información (ya sea por trabajo o por hobby), un NAS puede ser la ayuda perfecta y la solución a miles de quebraderos de cabeza.

He visto a muchísimos fotógrafos que hacen auténticas locuras con múltiples discos para salvar su trabajo y evitar que sea eliminado accidentalmente. Algunos me cuentan sus métodos y sí, copiar 60GB en 5 discos duros es eficaz, pero no eficiente. Con un NAS puedes hacer exactamente el mismo tipo de respaldo de la información, pero en muchísimo menos tiempo, simplemente dejando que un ordenador haga la parte difícil.

Creo que una de las cosas que realmente nos separan de los altos primates es que somos constructores de herramientas. Leí un estudio que mide la eficiencia de la locomoción para varias especies en el planeta. El cóndor es el que usa menos energía para trasladarse un kilómetro. Los seres humanos quedaron en un lugar bastante despreciable (casi en el tercio final de la lista). No estaba muy orgulloso de esa demostración de la cima de la creación,  era algo que no se veía muy bien,  pero entonces alguien en la revista Scientific American habló de la idea de probar la eficacia de la locomoción de un hombre en una bicicleta. Y el hombre en una bicicleta desplazó al cóndor por completo de los primeros lugares de las listas.Y eso es lo que una computadora es para mí. La computadora es la herramienta más notable que hemos podido tener. Y es el equivalente a tener una bicicleta para nuestras mentes.

 

Steve Jobs

Pero no es sólo la eficiencia creando copias de seguridad. Si algo ha hecho que últimamente escuchemos tanto hablar sobre el NAS es su capacidad para acceder a nuestra información. Supongamos que te vas de viaje a otro país y necesitas acceder a tu información desde allí. Con un NAS no es problema, al igual que podrías enviar desde ese otro país tu información y almacenarla directamente en casa.

José Benito Ruiz, un fotógrafo del que he aprendido muchísimo, explicaba en uno de los últimos episodios de “Un año de Fotografía” de tucamon su metodología de copias de seguridad para evitar que una catástrofe destruyera su trabajo. Almacenaba su trabajo (no recuerdo si en discos duros o en DVD’s en casas de sus familiares, y comentaba que estaba deseando conocer a alguien en el otro lado del charco para poder almacenar otra copia se seguridad cuanto más lejos mejor. Un NAS viene a hacer lo mismo, pero sin tener que efectuar a mano cada copia, además de poder programar una actualización de los datos.

 

¿Y no me sale más rentable utilizar un servicio cloud?

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Esto depende de cada uno y si te salen las cuentas. Existen numerosos servicios cloud que pueden hacer lo mismo que un NAS en lo que a gestión de archivos se refiere.

  • Precio: Los servicios cloud como Dropbox, OneDrive… tienen un coste mensual o anual. Al cabo de una serie de años, nos habrá salido más caro que tener nuestro propio servidor doméstico.
  • Privacidad: Es posible que no te agrade la idea de subir toda tu vida a un servidor de un tercero. Si bien es cierto que firmamos todo tipo de cláusulas de privacidad, puede ocurrir que desconfíes de estos servicios. Habrá quien te diga que eres un tarado, pero a mí no me parece malo sospechar de quien te promete que no te va a mentir, más cuando es una multinacional. Por otro lado, nuestro NAS, como cualquier otra máquina, puede ser hackeado.
  • Su casa, sus normas: Utilizando servicios de terceros estás sujeto a cumplir todas las normas que haya impuesto dicha empresa. No me refiero a temas legales, sino que puede que una empresa te impida subir a su nube archivos de más de “x” megabytes, o te ponga impedimentos para que compartas tu información con los demás. En tu propio servidor no vas a tener este tipo de trabas.

¿De cuánto almacenamiento estamos hablando?

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Esto dependerá de qué máquina utilices. Un NAS prefabricado puede tener 2, 4, 5 bahías o más para discos duros, pudiendo ser cada uno de ellos de 8 Terabytes, por ejemplo. Si en lugar de eso utilizamos un NAS que hayamos fabricado a piezas, el almacenamiento total dependerá del espacio de la caja del ordenador y de que dispongamos de puertos SATA suficientes para conectarlos.

En cualquier caso, lo interesante de utilizar un NAS es crear redundancia con la información. Como comentaba más arriba, mucha gente copia sus datos varias veces en varios discos por miedo a que el disco deje de funcionar y perder la información. Con un NAS, podemos hacer uso de la tecnología RAID, creando por ejemplo dos discos dispuestos en espejo. En caso de estropearse uno de esos discos, se puede retirar el estropeado y recuperar el duplicado. Todo esto sin perder el acceso a los datos en ningún momento y sin perder un solo archivo. Hablaré más de esta tecnología en siguientes posts, ya que es una tecnología realmente interesante y el usuario medio la desconoce.

¿Y no consume mucha energía?

La idea es que consuman lo menos posible. Los NAS que se venden ya montados suelen ser bastante eficientes. En caso de elegir nosotros las piezas, lo más sensato es buscar un conjunto que no tenga un consumo elevado. No he medido el consumo del mío, pero no llega a 90W a máxima carga. No obstante, va a depender del uso que necesitemos. Por lo general, hablaré en esta serie de entradas del NAS para uso doméstico o como solución para un autónomo. En estos casos, el consumo energético es siempre bastante reducido.

 

¿Qué más puede hacer mi NAS?

Dependiendo del sistema operativo, un NAS no puede ser útil solo para almacenar información y acceder a ella desde otro ordenador o desde el móvil.

  • Servidor de descargas: Con Transmission Web, por ejemplo, podemos acceder a nuestro programa de descargas desde cualquier navegador y poner a la cola lo que queramos descargar.
  • Servidor Web: Instalando Apache, PHP y demás programas podemos tener nuestra propia web corriendo en nuestro NAS sin necesidad de utilizar un hosting de terceros.
  • Streaming de video: Usando Plex, por ejemplo.
  • Cámara de seguridad: Synology hace bastante hincapié en esta función con su sistema operativo, ya que permiten que conectes al NAS una serie de cámaras de seguridad que almacenan el vídeo en los discos duros y permiten acceder a la grabación desde internet.
  • Minar una criptodivisa: Es sin duda la idea más loca, pero es una posibilidad. Si montaste tú mismo el NAS y tienes una gráfica potente por casa, no es ninguna tontería utilizar la máquina para minar alguna criptomoneda. Descartando el bitcoin, existen algunas que tienen un tamaño de bloque pequeño y vale más lo que mina que el precio de la energía que consume para conseguirlo. No es algo que haya probado personalmente, pero sí he leído a gente en Internet que lo ha hecho.

¿Qué comprar?

Tenemos tres posibles opciones:

Comprar un NAS Prefabricado

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Mi búsqueda inicial hacia el NAS definitivo empezó mirando con buenos ojos a Synology. Desde mi punto de vista, es la mejor marca ahora mismo en el mercado. Cuando comencé a buscar información, me quedé sorprendido por el sistema operativo que utilizan, DSM. Es sencillo, funciona espectacularmente bien y tiene bastantes funcionalidades extra, como hostear una web dinámica, por ejemplo. Se gestiona con una interfaz muy similar al de un escritorio de Windows  al que se accede a través del navegador de nuestro ordenador. Puedes ver una demostración en vivo en la web de Synology.

Normalmente los NAS prefabricados tienen una serie de bahías para conectar los discos. En el caso de Synology, he leído bastantes comentarios de gente que posee uno y que no recomiendan comprar uno con menos de 4 bahías para discos duros, ya que neutraliza completamente las posibilidades de expansión en el futuro. No obstante, esto va a depender del tipo de usuario que seamos. Por otro lado, aunque DSM sea espectacular, a mí personalmente no me salía rentable desembolsar tanto dinero únicamente por el software. Las máquinas que venden no son demasiado potentes, y por el precio de un DS416play puedes montarte un PC mucho más interesante. Pero claro, tienes que configurarlo tú mismo. Como os decía, Synology es la marca que yo compraría si tuviera más presupuesto y no quisiera complicarme la vida.

Por otro lado, HP tiene sus Proliant, así como Zyxel y Qnap los suyos. No obstante, este tipo de soluciones no dejan de ser ordenadores con hardware que podemos encontrar a piezas mucho más baratas y con sistemas operativos que no destacan, por lo que yo recomendaría hacerlo por piezas.

 

Montar un NAS por piezas

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Esta fue mi elección, y en una próxima entrada haré una pequeña guía de qué compré y qué hay que mirar para hacer una configuración que se adapte a nuestras necesidades. Es la opción más personalizable de todas y una de las más económicas. Sin embargo, tendremos que elegir nosotros el sistema operativo y su mantenimiento. Si no somos powerusers, esto puede llegar a ser una tarea engorrosa.

 

Reciclar un ordenador para montar un NAS

Utilizar un ordenador antiguo puede ser una buena idea si no tenemos demasiado presupuesto. Las desventajas más notables pueden ser el consumo de energía y la posibilidad de encontrar más incompatibidades con el software. Por lo demás, tendremos que configurarlo nosotros a mano, con los puntos positivos y negativos que eso conlleva.

 

En resumen, un NAS es un dispositivo que te puede ahorrar tiempo y preocupaciones. Si usas muchísimos discos duros por USB, un NAS puede conseguir que te olvides de los cables por mucho tiempo. Si te mueves entre dos ciudades o viajas mucho, un NAS pone a tu disposición todos tus documentos para que trabajes con ellos allá donde estés. Si haces miles de copias en distintos discos por miedo a perder la información por un fallo mecánico, un NAS puede duplicar, triplicar y en definitiva, replicar tus datos para que no tengas que preocuparte.  En este primer capítulo hemos visto qué es un NAS, para qué puede servirnos y qué posibilidades nos ofrece el mercado. En los próximos hablaré un poco sobre las configuraciones RAID (ya que comprender su funcionamiento es crucial para utilizar un NAS,) y haré una pequeña guía de compra para los que quieran montar uno a piezas.

Espero que toda esta información os sea útil. Saludos.

Análisis: Pokémon Sol y Luna para Nintendo 3DS

Análisis: Pokémon Sol y Luna para Nintendo 3DS

Pasados tres años tras la anterior generación, este mes de noviembre aterriza Pokémon Sol y Luna. Un juego cuyo público objetivo no es otro que el nostálgico que no ha abandonado nunca la franquicia.

La versión de prensa de Pokémon Luna fue lanzada hace una semana, y tras el amargor que me dejó la demo (qué cosa más mala), me hice con mi copia. Sin más dilación, ahí va mi análisis del juego, en el que he intentado no soltar spoiler alguno.

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Akala, la segunda isla del mapa. Aunque parezca pequeña desde arriba, el conjunto de las islas tiene pinta de tener mayor superficie que los juegos anteriores.

En esta nueva entrega, viajaremos por Alola, una región basada en las islas de Hawaii, con cuatro islas de lo más variopintas y con un aspecto gráfico que ha mejorado bastante desde X e Y. La nueva historia es sustancialmente superior a la media de la que nos tienen acostumbrados. Si X e Y estaban a la altura de Perla y Diamante, este está más cercano a la historia de Blanco/Negro, que sin duda es la mejor con diferencia. Esto es un paso atrás de Game Freak y un movimiento que puede decir mucho. Blanco/Negro tenía una historia bastante adulta, mientras que X e Y tenía la peor y la más infantiloide en años. Los malos en esta edición están enfermos, toman pueblos, viven en Ghettos. Los objetivos de dichos enemigos tienen sentido, y dichas organizaciones criminales nos recordarán mucho a las bandas Cepo y Cipher de Pokémon Colosseum. Es por ello que en lo que a guion se refiere, Sun/Moon tiene un más que merecido notable en este aspecto. Sería un paso magnífico que siguieran en el futuro por esta línea, ya que por mucho que se empeñen, su público objetivo lo consiguieron en los 90 (por lo menos en América y Europa), ha crecido con ellos. Desarrollando juegos patéticos como X e Y simplemente van a perder ese público, ya que muy a duras penas van a captar público de menor edad cuando tienen montado el metagame que tienen montado.

 

Hablando del metagame, recuerdo haber leído una entrevista a principios de 2014 en el que Junichi Masuda decía que se les había ido de las manos el metagame y para séptima generación iban a simplificarlo. Según él, habían demasiados ataques, demasiadas habilidades y demás. ¡Dicho y hecho! En esta nueva generación han metido 100 ataques nuevos, tropecientas versiones alternativas de los pokemon originales de Kanto, varios millones más de objetos, Ultraentes, Movimientos Z… También han modificado stats de muchísimos pokémon, ataques y habilidades centradas para regular el competitivo. Por ello, reitero en lo del paso atrás. Como digo, no han cumplido su intento de simplificar el metagame, sino que lo han complicado aún más. Comprender el metagame vuelve a ser una tarea importante en este juego, así como ya lo era en Blanco y Negro. Sacrificar turnos para subir stats o planificar una estrategia es crucial para cumplir los objetivos del juego. Se puede ganar a fuerza bruta, claro está, pero requerirá que tengamos un equipo bastantes niveles por encima de nuestros rivales. En mi caso, haciendo uso de ataques de boost como Maquinación (para subir el ataque especial) o Encanto (para bajar el ataque del rival), he estado en todo momento entre 8 y 10 niveles por debajo de los rivales. Recordemos que ahora la IA piensa de verdad, por lo que comprender la mecánica del juego ya no es cosa de niños. Por otro lado, el hecho de hacer versiones alternativas de los pokémon originales es simplemente para recuperar público latente, no para captar a nuevos jugadores. Para eso último ya está Pokémon GO.

 

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Todas las versiones alternativas de Alola presentes en este juego son Pokémon introducidos en primera generación cuyo uso ha quedado en segundo plano.

 

Respecto a la nueva Pokédex, se divide en cuatro partes, una por cada isla de Alola. También hay que diferenciar ahora entre Pokémon y Ultraente (Ultra Beast en inglés). ¿Qué es un ultraente? Os estaréis preguntando. Un ultraente (sin hacer ningún tipo de spoiler) es lo que ocurre cuando en el departamento de creatividad de Game Freak se dan cuenta de que ya hay hasta un legendario protector del puchero. Y claro, un legendario es una cosa muy seria, así que mejor decimos que es un bicho de otra dimensión y que protege su mundo. Y lo llamamos ultraente. Probablemente al máquina que se le ha ocurrido lo habrán ascendido y todo. Lo dicho, un ultraente es exactamente lo mismo que un legendario,pero con distinto nombre. Aunque en los trailers aparecían con nombres en clave (UE-01, UE-02), en el juego los veremos con sus propios nombres, como Nihilego.

nihilego

UB-01 o como cierto personaje lo bautiza, Nihilego. Pieza clave en la trama del juego.

Por otro lado, las nuevas incorporaciones de esta generación en lo que a pokémon se refiere son un poco pobres. Es con diferencia la pokédex más lenta que haya sacado GameFreak jamás; apenas dos pokémon pasan la la categoría “Fast Phisical/Special Sweeper”. Si bien los inciales no son una maravilla, el resto tampoco. Velocidades lentas, stats defensivos altos pero sin llegar a hacer un pokémon redondo. Si en sexta generación teníamos pokémon como Goodra, una magnífica pieza de ajedrez en todos los sentidos y customizable como él solo, aquí nos encontramos con que siempre falla algo: la habilidad, la inservible velocidad, ataques que no sirven para hacer estrategia o una cantidad inútil de PS con el que no se puede hacer gran cosa. Mirando los stats del datamining del juego, da la impresión de que lo han hecho a propósito. Quién sabe, a lo mejor les da envidia que el juego competitivo extraoficial de Pokémon sea más importante y más reconocido que el oficial de Nintendo. Como el oficial (el VGC) solo permite la competición en batallas dobles, ahora podemos comprender por qué no han hecho ni un solo pokémon que sirva en combates individuales (el meta más usado en Smogon, es decir, en el competitivo extraoficial). Al fin y al cabo, más que un juego de estrategia, Pokémon es un negocio.

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Código Cero (Type: Null) y Silvally (Type: Full). Dos incorporaciones que sobre el papel son geniales, pero que tienen un moveset con el que no se puede hacer ninguna estrategia creativa.

Respecto a los diseños, hay de todo. Hay diseños mágníficos y otros que parece que cada dibujante ha hecho su trabajo en casa y luego lo han juntado. Pero sin duda lo más llamativo son los nombres. Tanto de los pokémon como de los personajes. Al estar la región basada en Hawaii, los nombres de sus pokémon también están ligados a tradiciones hawaianas. Si ya la pokédex de quinta generación tenía pokémon nombres difíciles de recordar (como Deino, Zweilous o Hydreigon del alemán), estos nuevos sin duda se llevan el Óscar a la complicación.

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Mimikiu es una coña de Game Freak hacia ellos mismos. Flipado por el merchandising de Pikachu, este pokémon Fantasma/Hada decide disfrazarse de él. Es muy mono, ¿verdad? Entonces no te importará que se le raje el disfraz y se le rompa el cuello cada vez que pierda su habilidad. Da muy mal rollo.

Game Freak parece haber puesto todos sus esfuerzos en este juego para cambiar las mecánicas que aburren a los jugadores. Por primera vez en mucho tiempo, han escuchado. Y eso se nota en el juego. Tras 20 años, la desarrolladora se ha dado cuenta que el principal freno del juego eran las MO. Sí, los movimientos que enseñábamos a los pokémon para poder ejecutarlos fuera de combate y romper piedras, cortar plantas o poder hacer surf. Dichos movimientos no podían ser eliminados además de que el jugador no podía caminar libremente sin depender de un pokémon esclavo que hubiera aprendido dichos movimientos. Tras 20 años, se les ha ocurrido algo mejor: las pokemonturas. Gracias a Dios, las pokemonturas hacen exactamente lo mismo que las MO (ni más ni menos), pero sin tener que destrozar el moveset de tu equipo. Y como una ficha de dominó que cae, ese pequeño paso ha propiciado muchas más mejoras. Ahora, al capturar un pokémon, recibir un huevo o cualquier interacción que implique añadir un miembro al equipo, podemos añadirlo directamente y enviar a un pokémon del equipo al PC. ¿Por qué? Porque al no llevar una MO, no te vas a quedar encerrado en ningún sitio. Tampoco se queda corto el PC, que ahora abrirá directamente en modo “Mover Pokémon”, además de disponer de un plugin para evaluar los IV’s de forma gráfica. Eso sí, en el postgame. Otro dato importante es la inclusión del minimapa en la pantalla inferior. No creo que esta mejora haya sido casualidad, sino que han tenido que implementarla a la fuerza debido al nivel de zoom al que trabaja el juego. Del aspecto técnico hablaré en el siguiente párrafo, no obstante, el minimapa mejora mucho la experiencia de juego. Son pequeños detalles que dichos de este modo parecen nimios, pero jugando se nota bastante.

pokemontura

Si en Rubí Omega/Zafiro Alfa podíamos viajar con Latios/as, aquí volaremos a bordo de Charizard. Se echa de menos poder surcar los cielos como en dichos juegos o poder obtener una pokemontura alternativa.

Respecto a la calidad gráfica del juego, como he dicho antes, se nota la mejora, pero es una lástima que haya salido para Nintendo 3DS. Si el GTA V fue la prueba máxima de cuánto se puede exprimir la potencia de la PS3, con este juego pasa lo mismo. El juego me ha recordado bastante a los Pokémon de GameCube (los mejores y sin competencia a día de hoy, y son de hace más de 10 años), pero se nota que la consola no puede más. Su pequeño ARM11 y su más que obsoleta gráfica de 133MHz tienen el cielo ganado por mover este juego. En combates dobles, se nota la falta de potencia. Lags, caídas de FPS bastante palpables… Desconozco si esto ocurre en New 3DS (yo he usado una Old), pero no debería. Parte de esta carencia de potencia de la Nintendo 3DS se puede apreciar, como he dicho antes, en el zoom. La demo prácticamente no se podía jugar porque no sabías por dónde te estabas moviendo. El zoom está provocado sencillamente porque la consola no tiene potencia para renderizar todos los objetos que serían necesarios a un nivel de zoom inferior. Y de ahí el minimapa, para que no te pierdas. Por otro lado, se han filtrado imágenes del mismo juego renderizado por una gráfica decente, y… miren ustedes mismos las imágenes. El juego, parece otro. Es por ello que no me extrañaría que el juego saliera en unos meses para Nintendo Switch. No solo eso, sino que me parecería un error que no lo hicieran.

Sol y Luna renderizados con Citra en un ordenador. Como digo, estarían desaprovechando la oportunidad de lanzar un juego con los gráficos que se merece.

 

Más allá de los pequeños cambios que he comentado arriba, el más palpable es que en esta generación no hay gimnasios, y esto influye directamente en la duración del juego. En lugar de gimnasios, en Alola vamos a tener que completar “El recorrido insular”, que no es otra cosa que emprender un viaje por las islas completando una serie de pruebas. Una vez completadas, recibiremos un cristal. Por suerte, no todas las pruebas son iguales. En algunas tendremos que adentrarnos en un determinado ecosistema y retar a un Pokémon dominante (que se sube los stats para que sea duro de matar), en otras nos tendremos que retar ante un líder, hacer una serie de fotos… También en un par de ocasiones recibiremos el cristal y será en ese momento en el que descubramos que estábamos en una prueba. La idea es sencillamente genial y choca directamente con el sistema que ha estado establecido en los juegos desde el inicio. El juego se hace mucho más ameno y el ritmo es mucho más dinámico que todo lo que hemos visto hasta ahora. Dependiendo de cuánto te entretengas, las 20 horas de juego están aseguradas.

Por otro lado, el postgame añade unas dos o tres horas más de juego, pero es sin duda lo más soso del juego. La misión que se nos encarga es aburrida y completamente repetitiva, y no se trata de otra cosa que de dar caza a los ultraentes a lo bestia. Sin nada de guion y con un hilo conductor bastante absurdo, el juego alarga su duración, pero no deja para nada satisfecho. Muchos de los ultraentes tienen diseños muy interesantes, y sus descripciones de la pokédex dan lugar a imaginar que se podría haber hecho algo grande con ellos en el juego. Sin embargo, nos limitaremos a cazarlos rollo self-service, y es por ello que me parece que el postgame es muy pobre. También tendremos acceso al Árbol Batalla, que es exactamente la misma Mansión Batalla de X e Y pero con distinto nombre. Se echa de menos algo más, como un Frente Batalla como en anteriores juegos. Completar la pokédex ya será cosa de cada uno; en este juego y a fecha de hoy, no existe pokédex nacional, cosa que agradezco, ya que conseguir los 300 para completar la pokédex de Alola ya es un reto difícil.

 

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Gumshoos dominante, se cubre de un “Aura Z” para subirse los stats. Luego llama a un aliado y le gana las elecciones a Hillary.

En resumen, se trata de un buen juego. Game Freak ha sabido recuperar el camino de lo que sí estaba bien hecho (hablamos de Blanco/Negro) a la vez que han sido capaces de diseñar un juego que rompe con lo establecido en juegos anteriores para no quedarse estancados. Los nuevos bichos no son una maravilla, pero eso es algo que solo importa en el juego competitivo. Por último, y a juzgar por cómo acaba la historia, no espero un DLC ni nada parecido que añada la región de Kanto al postgame, como mucha gente ha pensado. Lo que sí creo es que este juego va a tener una secuela exactamente igual que la tuvo Blanco y Negro. Tampoco me extrañaría que dicha secuela se desarrollara en Kanto. Veremos dentro de un año o dos si mi observación es buena y, sobre todo, para qué consola sale esa secuela que tanto espero.

Pokémon Sol y Luna estarán disponibles en Europa el día 23 de noviembre.

Amazon: Pokémon Sol | Pokémon Luna

 

 

 

Historias de Halloween: La manzana que desafió la ley de la gravedad.

Historias de Halloween: La manzana que desafió la ley de la gravedad.

 

El 1 de enero de 2014 recibí en casa mi MacBook Pro Late 2013. El nuevo quince pulgadas que venía a sustituir a mi anterior MacBook Pro del 2009, que ya en estado muy senil, decidí dar una jubilación como bien se merecía. El nuevo bicho era bonito, tenía una pantalla retina que quitaba el sentío y unos altavoces que sonaban mejor que bien. También era muy caro y no tenía tarjeta gráfica (a pesar de que Apple se empeñó en decirnos que la Iris de Intel tenía la potencia de varios dragones medievales). Aunque no era un producto que me convenciera, mi padre acabó convenciéndome para que no dejara de usar OS X (yo tenía como alternativa comprar un Mountain), pero él, que también llevaba un porrón de años usando Mac, no me puso pegas a pagar semejante pastizal por un ordenador con un director de cine espectacular, pero sin director de fotografía.

A pesar de la ausencia de la mano derecha del director, es decir, la gráfica dedicada, el ordenador funcionaba a las mil maravillas. Al fin y al cabo, lo único que suelo utilizar son aplicaciones de Adobe, y dichos programas apenas tiran de GPU (funcionarían mejor si lo hicieran, pero Adobe ya sabemos que se ahoga en un vaso de agua). La única pega palpable era que la antena Wi-Fi se desconectaba con bastante facilidad de los puntos de acceso, y un año más tarde decidí comprar una tarjeta de red por cable para algunos momentos.

 

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Todo marchó genial hasta junio de 2015. Una mañana, mis dos compañeros, músicos, me despertaron a la vez, cada uno con sus respectivos clarinetes. Yo, que apenas había dormido esa noche porque estaba estudiando, me desperté muy mareado. Abrí el ordenador, lo puse en la cama y vi cómo se caía la tarjeta de red externa de la ventana (se pegaba con una ventosa, todo muy futurista). Estúpido de mi, traté de evitar una caída de metro y pico de la puñetera antena, sin darme cuenta de que… ZAS. Portátil al suelo. Era obvio. Al rescatar la tarjeta de red, había tirado del cable con mi propio cuerpo. Apenas hizo ruido. Primero porque no cayó más de 50cm, y segundo porque la caída se vio amortiguada por unas zapatillas. Lo recogí del suelo y muy acojonado, eché un vistazo a la pantalla. Todo perfecto, pensé.

Seguí usando mi ordenador tan normal hasta pasado poco menos de un minuto, cuando vi una línea verde que cruzaba la pantalla de punta a punta horizontalmente. Seguí la línea y me encontré la verdadera historia de terror: la pantalla tenía dos dedos de ancho de puro “plasma” negro en la vertical izquierda del panel.

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No, no es una telaraña, pero fijo que esto da más miedo.

 

Me entraron sudores fríos. Comencé a buscar por todos lados cómo reparar eso y por cuánto. Y por Internet solo veía precios que parecían mitológicos. Pasada una hora, salí de casa y me fui al GoldenMac más cercano. Me proporcionaron un número de teléfono del SAT  de Apple y llamé. Yo ya sabía lo que me esperaba, así que decidí grabar la llamada. Os prometo que al señor que estaba al otro lado le tembló la voz cuando me dijo que la reparación costaba 900 euros.

El ordenador no era inutilizable. Sólo tenía una zona muerta de la pantalla. No obstante, pillé un SSD, varios destornilladores y demás artilugios y me dispuse a dar una segunda oportunidad al MacBook Pro del 2009, es decir, al que ya había jubilado. El retina roto no quería ni mirarlo, y no fue hasta mediados de verano de 2015 cuando decidí volver a utilizarlo. Después de ese momento, me los iba turnando, a pesar de que el destrozo de la pantalla cada día iba a más: las líneas verdes horizontales iban naciendo, y en algunas ocasiones podía ver con mis propios ojos cómo las líneas pares del panel habían muerto todas. Dicho sea de paso, la pantalla no tenía ningún signo de rotura por fuera. No tenía el cristal roto y el marco apenas tenía un golpecito por abajo, justo en el pliegue, aunque no fue hasta meses después cuando encontré la muesca. Es realmente difícil de encontrar.

Aunque mi padre accedía a pagar por la reparación, yo me negué en rotundo. Me parecía un auténtico abuso por parte de Apple pedir semejante bestialidad por un panel que tiene de profesional lo que yo de astronauta. En Ebay, el repuesto costaba unos 350€, y yo no me quitaba la idea de repararlo por mi mismo. Abróchense el cinturón, porque la historia de terror no ha hecho más que comenzar.

Un día de octubre de 2015, decidí informarme de cómo arreglar mi destrozo. Al fin y al cabo la electrónica no se me da nada mal. El MacBook de 2009 había tenido más intervenciones quirúrgicas que el mismísimo Alfredo Di Stefano, así que estaba seguro de que si seguía las instrucciones al pie de la letra, conseguiría mi objetivo. No obstante, recordaba con total claridad uno de los puntos que me echaba para atrás cuando yo no quería comprar el MacBook. Su reparabilidad. Dicho MacBook que me enfrentaba a reparar tuvo la nota más baja de reparabilidad que jamás había dado iFixit a un ordenador (hasta años más tarde, que Apple se superó a sí misma). No obstante, tenían un manual de cómo cambiar la pantalla. Lo único que había que mirar era el conector de la cámara. Si tenía un conector de 6 pines, había que comprar una pantalla, y si tenía uno de 12, pues un modelo distinto. Me puse manos a la obra. Quité la tapa (con sudor, porque los tornillos Pentalobe de Apple son una puñetera aberración y uno de ellos me deformó el destornillador marca iFixit) y miré la placa para localizar el conector. Desmonté la tarjeta de red y allí estaba el conector. Pillé mi spudger de plástico y le apliqué una fuerza diminuta para soltar el cable y poder contar los diminutos pines del cable (que son absolutamente microscópicos). Y en ese mismo instante, en lugar de soltarse el cable… se soltó el socket que lo unía a la placa. No me podía estar creyendo lo que veían mis ojos.

Aquí el destrozo. Más tarde limpié la soldadura, quité con pinzas los trozos de metal sobrantes... Y nada.

Aquí el destrozo. Más tarde limpié la soldadura, quité con pinzas los trozos de metal sobrantes… Y nada.

 

A tomar por culo la cámara, pensé. Ahora sí que puedo comprar cualquier pantalla. Monté todo lo desmontado, el cable se quedó flotando, cerré la tapa y encendí el ordendor. Y en dos minutos, eso no había arrancado. Tras varios intentos, logró iniciar OS X, pero muy muy lento. Miré el monitor de actividad y vi como el proceso kernel_task estaba consumiendo toda la CPU. De hecho, consumía algo así como el 900% del tiempo de CPU, por lo que me daba a mí que el planificador del sistema no tenía ni puñetera idea de qué estaba pasando ahí.

Estuve semanas buscando por Internet. Siempre pensé que algo tan chorra se podría solucionar por software. Al fin y al cabo es como si te amputaran un dedo el pie y te dejaran de funcionar los pulmones. Tan solo era el cable de la cámara. De hecho, mucha gente solucionaba sus problemas eliminando un par de archivos del sistema, pero no en mi modelo. No existía nadie en Internet con un ordenador como el mío que hubiera arreglado ese problema (no todos tenían ese problema por haber saltado un cable; algunos lo tenían sin haber abierto nunca el ordenador). El kernel_task se había apoderado de la máquina, los ventiladores funcionaban a tope, como si el ordenador fuese a despegar, y abrir una simple ventana de Finder me podía llevar más de cinco minutos.

 

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Aquí un caso similar. No tengo capturas de mi caso, pero puedo asegurar que mi kernel_task marcaba más del 900% de la CPU a veces.

 

Tras haber probado todo lo probable, me rendí. Lo último que recuerdo fue extraer todos los archivos del ordenador (que tardó un par de días) y reinstalé OS X (otras 12 horas perdidas). El problema siguió ahí, así que, como me dicho antes, simplemente me rendí. No merecía la pena seguir malgastando mi tiempo.

Mantuve mi MacBook en una estantería hasta un mes y pico más tarde, cuando me dio por instalar Windows 10. Ni bootcamp ni hostias; metí el pendrive y lo instalé en modo UEFI como si no hubiera mañana. Tardó poco, y Windows se inició perfectamente. Me puse a dar saltos de alegría. El Mac que tantas horas me había hecho perder, el que había acumulado una sucesión de errores humanos de aquí un servidor, estaba vivo. Todo parecía genial hasta que me di cuenta que las operaciones hechas con el procesador no eran dignas de un i7 4750HQ. Abrí el administrador de tareas y me encontré lo siguiente:

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Lo que tenía claro es que a esa velocidad, la batería del ordenador me iba a durar meses con una sola carga. No me llevó más de 10 minutos descubrir que 0.78GHz es el sumatorio de todas las frecuencias de los hilos del procesador cuando el multiplicador está al mínimo. Esto ya no era cuestión de problemas de Apple, sino del chipset de Intel. Finalmente, descubrí un programa llamado ThrottleStop, con el que se puede forzar al ordenador para que ignore cualquier cosa que esté parando la potencia de sus dragones medievales. Problema resuelto. Pantalla rota (que ahora sí que no iba a cambiar), ventiladores a tope (que nunca pude solucionar) y ordenador funcional.

¿Qué estaba ocurriendo? Pues bien, os lo explico, porque eso que hice es una solución bastante chapucera, y que deberías utilizar en caso de que te ocurra bajo tu propia responsabilidad. Los ventiladores a tope y la placa al mínimo es el equivalente en placas base a la fiebre en los humanos. La placa detecta que algo no funciona, y para evitar que más componentes se vean afectados o incluso evitar un incendio, utiliza ese recurso. Lo hace porque detecta que hay un cortocircuito en ese socket que arranqué sin querer y que dudo que se pueda reparar porque es tan minúsculo que cuesta enfocarlo con una lente macro. Es enormemente pequeño, y jamás he llegado a ver qué metal está tocando a qué metal. Además, el ordenador hay que iniciarlo con el procesador al mínimo y luego abrir el programa a mano para que se salte las limitaciones de la placa. No se puede iniciar la tarea automáticamente. Tampoco es muy placentero estar trabajando con el sonido de un huracán de fondo.

Compré una pantalla de 25 pulgadas y utilicé el Retina como un sobremesa con Windows 10. Mientras tanto, seguí usando el portátil del 2009 como portátil, hasta que en marzo de 2016, algo dejó de funcionar y la pantalla nunca más se encendió. Fue entonces cuando lo jubilé definitivamente.

A día de hoy, tengo un Dell XPS 15. Fue un regalo del que estaré eternamente agradecido. Me sigue dando pena el Retina, ya que ahora no tiene sentido que lo utilice. Acelerando el procesador, funciona, pero de aquella manera. Ahora yace en una estantería, pillando polvo y yo lo miro sabiendo lo poco que duró. No me da pena por el dinero, ojo, que eso ya está superado, sino porque sé la potencia que tiene el equipo y me da coraje no poder aprovecharlo. Más por ecología que por economía, para que ustedes me entiendan.

Por otro lado, elegí un Dell XPS 15 y no un MacBook. No quise cometer el mismo error por segunda vez consecutiva. Primero porque el precio de un MacBook era muy muy elevado en comparación al Dell (que ya es muy caro en sí), además de tener menos hardware. En segundo lugar, porque me pareció un desprecio brutal hacia el cliente pedir 900€ por la reparación de una pantalla. Más tarde he pensado que te piden ese precio porque no te lo reparan, sino que te lo cambian por uno nuevo. Y ese precio cubre el coste de un nuevo ordenador perfectamente. El último motivo para elegir un Dell y no un MacBook es, porque como publicista que soy, he observado el camino de Apple. Su enfoque de marketing ha cambiado desde la muerte de Jobs. Apple, que era una empresa calidad-precio (mucha calidad, mucho precio), ha ido alejándose de esa óptica hasta la del consumo visible. Productos muy muy caros para tener únicamente prestigio y la aprobación de los demás. Y del mismo modo que me compraría un Casio y no un Rolex, a Apple le digo lo mismo. Es por ello que este blog podría llamarse “Applespera”.

Un saludo.

Hablemos de la Microsoft Surface Studio

Hablemos de la Microsoft Surface Studio

Ayer, por segundo año consecutivo, Microsoft dio un golpe en la mesa y… sin filtraciones previas que estropearan la sorpesa, la empresa de Redmond presentó un nuevo concepto de ordenador. No es la primera vez que lo hace, pues el año pasado ya lo hicieron con la Surface Book.

La nueva apuesta de Microsoft para revolucionar el mercado se llama Microsoft Surface Studio. Un todo en uno convertible que viene a ser una combinación entre un ordenador de sobremesa y una tablet. Destinado a un público de diseñadores, la Surface Studio pertenece a una categoría de producto totalmente desconocida hasta la fecha. Con una enorme pantalla de 28 pulgadas, a simple vista podríamos decir que no es más que otro iMac. La magia llega cuando dicha pantalla se inclina hasta directamente tocar la mesa y el dispositivo nos brinda la posibilidad de interactuar con él con nuestras manos. De este modo, el todo en uno se transforma en una tablet inmensa, que deja a los lados el teclado y el ratón y permite utilizar dos nuevos instrumentos: el Surface Pen y el Surface Dial.

La presentación de ayer de Microsoft es mucho más que un ordenador revolucionario. Si bien es una forma de poner rectitud en el mercado del hardware (de lo que hablaré más adelante), el uso del Dial y las interfaces mostradas en los vídeos son también un toque de atención a las empresas de software. La simplicidad con la que se utiliza el Dial viene a decirnos que también quieren poner orden y rediseñar las interfaces usuario como las conocemos ahora. Menos menús y menos opciones escondidas para traer algo sencillo, moderno e intuitivo. Que tomen nota los señores de Adobe, porque esta presentación también iba dirigida hacia ellos.

Por otro lado, el Surface Studio no es un ordenador para todos los públicos. En ningún momento pretende serlo. Más allá del precio, su pantalla, con relación de aspecto 3:2 ya denota que no se trata de un ordenador para jugar o para ver películas. El panel además tiene una resolución nunca vista: 4500×3000 píxeles, lo que lo acerca más al 8K que al 4K. A diferencia del iMac, el ordenador no está integrado en la pantalla, sino en la base. Un ordenador ultracompacto que tiene gráfica dedicada de serie. No obstante, no podemos esperar la potencia de una torre, ya que los componentes elegidos por Microsoft no dejan de ser hardware de portátil. Nada nuevo, ya que si lo comparamos con el resto de todos en uno que hasta ahora han existido, todos utilizan este tipo de componentes más reducidos tanto en tamaño como en prestaciones. Como siempre, esto le otorga al ordenador un diseño más ligero y compacto, pero penaliza gravemente en el coste del ordenador, ya que la miniaturización de la tecnología tiene un precio muy alto.

En relación al precio, el Surface Studio sale al mercado con un importe desmesurado que parte de los $2999 (i5, 8GB, 965M) hasta los $4199 (i7, 32GB, 980M). Ha sido precisamente esto lo que ha dado más que hablar. Sorprende que no hayan hecho uso de las nuevas gráficas Nvidia de la serie 1000. Sin embargo, imagino que no las han añadido porque encarecería aún más el precio (la nueva serie se está vendiendo en portátiles a casi el doble de precio que la generación anterior). A pesar del precio, este nuevo tablet todo en uno de Microsoft puede poner fin al reinado de Wacom con sus tabletas Cintiq. Dichas tablets de Wacom tienen y han tenido hasta ahora la misma función que esta nueva Surface Studio, solo que con pantallas de menor resolución y a precios que poco tienen que envidiar a los de Microsoft. Tampoco han faltado las comparaciones con el iMac (que no sé quién lo ve barato). Un ordenador lanzado el año pasado, presentado ya desde el primer día con hardware obsoleto y cuyas ampliaciones que se pueden configurar en la Apple Store son sencillamente una tomadura de pelo. Para colmo, tampoco pertenece a la misma categoría de producto, sin olvidar que el el iMac lleva años asentado. No supone ninguna novedad, por lo que su precio solo tiene sentido si Apple quiere venderlo como un producto de lujo. Por ello, me parece injusta la comparación.

 

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Más que ver la Surface Studio como una gran pieza de innovación aun precio extremadamente elevado, yo prefiero verlo como una apuesta de Microsoft para que el mercado le siga el ritmo. Microsoft no es una marca que se dedique al hardware; su negocio se sigue centrando mayoritariamente en la venta de licencias de Windows y Office. Y dicho mercado lleva ya más de cinco años saturado, en declive y con altas deficiencias en lo que a innovación se refiere. Por ello, prefiero pensar que la táctica de Microsoft no es otra que mostrar al mercado un nuevo paradigma. Y de este modo, igual que el año pasado con el Surface Pro 4 y el Surface Book, los de Redmond posicionan en el mercado sus ordenadores y tablets a un precio muy elevado para no competir con los fabricantes, que en realidad son la mano que les da de comer. Otro factor muy distinto es que las marcas pillen la indirecta y se pongan manos a la obra. Sin ir más lejos, hace ya un año de los dos tablets convertibles de Microsoft y poco hemos visto de otros fabricantes que se acerquen a ese concepto.

En resumidas cuentas, Microsoft demostró ayer que se pueden hacer muchas cosas en el mercado del PC de sobremesa. En unos meses veremos cómo reaccionan fabricantes serios, como Lenovo, Asus o Dell (de otros como HP o Toshiba yo no esperaría absolutamente nada). Por otro lado, esta tarde veremos cómo Apple actualiza sus productos. Algunos de sus productos llevan más de 500 días sin actualizarse (sí, se actualizaron antes que la conferencia de Microsoft del año pasado). Veremos por fin si Apple tiene algo que aportar en términos de innovación, o si lo máximo que pueden ofrecer es una tira OLED para sustituir una fila del teclado. Lo que está claro es que si hoy Apple no saca algo innovador, en Microsoft se van a arrepentir de no haber hecho su conferencia un día después que Apple.

Más información: Microsoft Surface Studio

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