Análisis: AMD Ryzen tras tres meses de uso

Análisis: AMD Ryzen tras tres meses de uso

Tenía que llegar el momento. Tras una vida utilizando laptops, tenía que llegar el día en el que montara  un ordenador de sobremesa en condiciones. Y es que si a Jamie Lannister lo llaman “el matarreyes”, a mí me iban a llamar “el mataportátiles”.

En mi caso, nunca había dado este paso sencillamente por carecer de espacio donde colocar un ordenador, pero tras problemas de thermal throttling con el portátil, uno busca hueco en casa como sea. Y es que por mucho que digan, los portátiles no son para trabajar con aplicaciones pesadas. Y si lo haces, la vida útil se reducirá drásticamente. (more…)

10 Consejos para comprar un ordenador de sobremesa

10 Consejos para comprar un ordenador de sobremesa

El ordenador de sobremesa ha quedado relegado al banquillo esta última década. La mayoría de los usuarios no los necesitan, puesto que sus necesidades quedan más que cubiertas con un portátil. A día de hoy asociamos ordenador de sobremesa a perfiles gamer, edición de vídeo y entornos profesionales.

A pesar del auge de los portátiles, creo firmemente que si tienes un sitio fijo en casa, no merece la pena comprar un laptop si no lo vas a mover. El ordenador de sobremesa tiene muchas ventajas sobre el portátil, tales como durabilidad, precio y reparabilidad. A pesar de ello, son más complicados de comprar que los portátiles, y por ello, estas líneas tratarán de aclararte un poco por dónde empezar. (more…)

OnePlus 3T. Análisis tras un mes de uso.

OnePlus 3T. Análisis tras un mes de uso.

OnePlus ya sorprendió al mundo entero hace un par de años, cuando demostró que podía lanzar al mercado un smartphone con las características del flagship del momento a un precio inferior a los 300 euros.

En aquel momento de 2014, OnePlus era una pequeña startup, y aunque no invirtieron apenas dinero en publicidad, su éxito llegó del boca a boca. En apenas meses, OnePlus no daba a basto para producir y distribuir su OnePlus One. Su éxito no acabó en tragedia gracias a un sistema de compra basado en invitaciones que era toda una pesadilla para los clientes que ansiaban poder comprar uno.

Ahora, mirando hacia atrás, se puede decir que el OnePlus One fue todo un éxito. Un terminal con las prestaciones de un Galaxy S5 a mitad de precio. Si no vendieron más, fue porque la compañía china no estaba preparada para semejante demanda.  Parecía por un momento que los fabricantes de toda la vida iban a tener que apretarse el cinturón y bajarse de esa pirámide de precios que no paraban de subir y subir. Hoy, dos años y medio más tarde podemos decir sin ninguna duda que OnePlus no consiguió lo que muchos predijeron. En un mundo en el que ya no existen los Nexus de Google, apenas queda OnePlus y Xiaomi si queremos un terminal Android con muy buenas prestaciones a un precio asequible.

OnePlus 3T. Una evolución del OnePlus 3, pero… ¿Hasta dónde llega la renovación?

El 3T de OnePlus llega al mercado apenas 6 meses después de la salida del OnePlus 3. Es reconocido por la compañía que han tenido problemas con la calidad de los paneles Optic AMOLED del modelo anterior, y es ese detalle el que podría haber forzado una renovación anticipada del “flagship killer”, como llaman ellos a sus terminales.

El nuevo terminal tiene un aspecto completamente idéntico al anterior, siendo compatibles absolutamente todos los accesorios que habían disponibles para éste, por lo que estaríamos hablando de que, como dice Marquees Brownlee “T is the new S”, o lo que es lo mismo, que la T de OnePlus significa exactamente lo mismo que la S para Apple.

 

Especificaciones técnicas y diseño

El nuevo OnePlus 3T tiene unas dimensiones idénticas al modelo anterior, siendo de 152,7mm de largo por 74,7 de ancho y 7,35mm de grosor. Pesa unos 158 gramos. El chasis es entero de aluminio, estando disponible en dos nuevos colores: Gunmetal y Soft Gold. El primero es de un color metálico bastante oscuro y el segundo es dorado con el frontal en blanco.

En el frontal se encuentra la botonera, pero no es física. En primer lugar está el botón Home, que incluye un lector de huellas rapidísimo y de muy buena calidad. Este botón no es un botón en sí, y es muy parecido a lo que podemos ver en el iPhone 7. Los otros dos botones (atrás y multitarea) son también táctiles y no tienen dibujos para que podamos configurar cada uno donde queramos. También se pueden desactivar estos botones total o parcialmente (dejando solo el Home) y poniéndolos en la pantalla si es sí como nos gusta.

La mayor diferencia entre el OnePlus 3 y el 3T es la inclusión del procesador Qualcomm Snapdragon 821, una pequeña renovación del 820 que ofrece un 10% más de potencia con un menor gasto energético. El procesador es muy conocido y dudo que necesite presentación. Cuenta con 4 núcleos big.LITTLE (2 x 1.6GHz + 2 x 2.35GHz).

El terminal está disponible con dos almacenamientos diferentes: 64GB y 128GB con tecnología UFS 2.0. En cuanto a la RAM, el nuevo 3T sigue los pasos del modelo anterior con un total de 6GB, algo quizás exagerado para un móvil, pero que garantiza que el smartphone no se va a quedar corto en futuras versiones de Android.

 

Pantalla

El 3T cuenta con un panel Optic AMOLED de 5,5 pulgadas y resolución Full HD, obteniendo un total de 401 puntos por pulgada.  Los ángulos de visión son más que decentes y la resolución en general no defrauda. Hay que aceptar que la calibración de color del panel tiene un gamma muy frío (se puede ver a simple vista comparando una pantalla en blanco con otro móvil que tenga un panel LED IPS). Sin embargo no es algo alarmante, ya que el fabricante nos deja configurar todos estos aspectos. OnePlus no se suma al carro de la resolución QHD, y hace bien, ya que esa resolución se ha utilizado únicamente para hacer batalla de especificaciones entre otros fabricantes, y únicamente se hace útil en caso de querer utilizar Realidad Virtual. El panel está protegido por Gorilla Glass 4, por lo que debería resistir bastante bien los arañazos hasta una dureza de 6 en la escala de Mohs.

La pantalla además responde a los toques cuando se encuentra apagada. Esto nos permite tanto despertar la pantalla como realizar gestos con la pantalla apagada para iniciar la linterna, la cámara y otras aplicaciones. Los gestos se pueden configurar en los ajustes del terminal.

Multimedia

La cámara principal del OnePlus 3T tiene un sensor de 16 megapíxeles (Sony IMX 298) tras una lente de 4.26mm de distancia focal a una apertura de f/2.0. Cuenta con estabilizador óptico y electrónico (OIS y EIS). El cristal sobresale por detrás, y es por ello por lo que lo han recubierto de zafiro, cosa que no ocurría en el modelo anterior. Las fotografías que realiza este terminal son espectaculares, y si bien es cierto que no llega a la calidad de lo que hemos podido ver del Galaxy S7 Edge, tampoco estamos ante una cámara que vaya a decepcionar a nadie.

La aplicación de cámara de Oxygen OS es interesante, y cuenta con bastantes opciones. Cuenta con Modo HDR y modo HQ. Mientras que el HDR busca una mayor riqueza tonal, el HQ tratará de priorizar que la imagen tenga bastante luz. Algo que no me ha terminado de convencer es el flash, que no es dual tone, y que deja generalmente unas fotos muy azuladas. Un fallo que estoy 100% seguro de que es de software y que se puede arreglar. Algo que tampoco me gusta nada es que en modo automático no podemos ajustar el balance de blancos, y en modo manual no podemos hacer uso del flash. Esto se traduce en que no hay manera de solucionar el balance frío del flash.

Por otro lado, el modo manual es muy interesante y nos permite jugar un poco con los parámetros. Podremos bloquear el enfoque de macro a infinito, manejar el ISO a mano (de 100 a 3200), colocar un balance de blancos personalizado y ajustar el tiempo de exposición entre 1/8000 y 30 segundos. Esto, sumado a que el dispositivo puede realizar capturas RAW con salida .DNG hace que a mí personalmente no me importe tanto que la cámara no esté a la altura de la del S7. Con cierta práctica se puede extraer una información muy interesante de los DNG, y más ahora que Adobe Lightroom Mobile no necesita suscripción para poder ser utilizada. De Lightroom Mobile tengo que hablar en otra entrada, porque hay mucho que hablar de él.

Siguiendo con la cámara principal, realiza vídeo resolución 4K a 30fps. Contamos también con un modo Time Lapse y modo cámara lenta. Este último modo cumple su función, pero quizás no es tan espectacular como el del iPhone, además de no contar con parámetros para poder seleccionar nosotros la velocidad con la que se disparan los frames.

Respecto a la cámara frontal, el teléfono cuenta con otro sensor de 16 megapíxeles (Samsung 3P8SP), una auténtica barbaridad. La lente en este caso tiene 3.57mm de distancia focal y la apertura también es f/2.0. La cámara se comporta muy bien con poca luminosidad. Como anécdota, tengo que decir que cuando hay poca luz, la cámara dispara siempre a 1/17, algo que también influye en el resultado.

Por otro lado, el sonido es seguramente lo que más decepciona de este terminal. El altavoz se escucha fuerte, pero el empaste de sonidos es muy mejorable y su calidad se encuentra por debajo de las gamas altas del mercado. Contamos con un jack de audio de 3.5mm, y eso sí, con auriculares el sonido mejora bastante, aunque tendremos que ponerlos nuestros o comprar el bundle de accesorios de OnePlus, ya que en la caja de este móvil no vamos a a encontrar ninguno.

 
Oxygen OS, o cómo demostrar que el software tiene que estar a la altura del hardware.

Sin duda lo mejor de este OnePlus, como ocurre con sus predecesores es que corre Oxygen OS, una versión de Android basada en AOSP y ligeramente modificada y con una muy buena optimización para cada terminal. De serie viene con Marshmallow, pero se puede actualizar a Nougat nada más sacarlo de la caja. Con una instalación limpia es posible aprovecharse del nuevo sistema de archivos F2FS, que ofrece mucho mejor rendimiento que EXT4.

Oxygen OS es como el buen maquillaje. Está, pero no se nota. A simple vista no vamos a encontrar grandes diferencias con el software de un Nexus o un Pixel. La mayor distinción la vamos a ver en los ajustes, donde vamos a encontrar muchas más opciones que en AOSP, pero sin llegar a la locura de la personalización de CyanogenMod, que en mi opinión, es contraproducente.

Respecto al software, hay que destacar que OnePlus se posiciona a día de hoy como uno de los pocos que nos van a dejar hacer con el terminal lo que nos dé la gana. Ellos mismos nos van a proporcionar los programas para abrir el bootloader, por poner un ejemplo. Por tanto, con este smartphone hay total libertad de probar ROMs, recoverys, custom kernels… lo que quieras. Como anécdota graciosa, en los foros oficiales de OnePlus hay incluso ROMs patrocinadas.

Dash Charge, una carga rápida ganadora

El OnePlus 3T, al igual que el 3, viene con un cargador Dash Charge, una tecnología registrada por OnePlus. Al principio tenía mis dudas respecto a este cargador, pero una vez utilizado, hay que reconocer que el invento deja en muy mal lugar a la carga rápida de Qualcomm.

Respecto a las diferencias, Qualcomm Quick Charge, en sus distintas versiones, consigue su objetivo jugando con el voltaje. Cuando la batería tiene poca carga, el cargador entrega hasta 20 voltios, que va reduciendo conforme la batería se va llenando. Dash Charge, por el contrario, no juega con el voltaje, sino con el amperaje. El cable entrega hasta un total de 3.5 amperios a 5 voltios, aprovechando las bondades del USB-C, regulando en todo momento la temperatura y reduciendo el caudal hasta llegar a una corriente mínima cuando el teléfono está cerca del 100% de la carga. Dash Charge, por lo general, gana por goleada. El teléfono no sólo se carga en muy poco tiempo, sino que además apenas se calienta. Tampoco he notado temperaturas altas en el cargador. La carga completa apenas tarda 1 hora y media, donde la última media hora apenas carga el último 10%.

Hay que aclarar que aunque el dispositivo disponga de un procesador Qualcomm, no vamos a poder aprovechar la Qualcomm Quick Charge 3.0, por lo que se cargará a una velocidad normal en caso de conectarlo a un cargador QC, y nos condenará a comprar un nuevo Dash Charge en caso de que nos deje de funcionar el nuestro. Respecto al propio Dash Charge tengo que comentar que es bastante grande, por lo que es difícil meterlo en el bolsillo de una chaqueta, por ejemplo. A su favor tiene que con 15 minutos tienes en el móvil una carga para bastantes horas.

Ya que estamos hablando de energía, el 3T tiene en este aspecto una mejora muy importante respecto a su predecesor, y es que cuenta con 3400mAh de batería frente a los 3000 del modelo anterior. Esto lo han conseguido a base de aumentar la densidad de la batería, ya que aumentando el tamaño de la batería habrían tenido que alterar todo el diseño del terminal.

 

La renovación sí llega en el precio

He querido comenzar el post hablando un poco sobre cómo se posicionó OnePlus en el mercado hace unos años porque quería hacer hincapié en este aspecto. Llegados a este punto, parece evidente que no existe una evolución importante entre el OnePlus 3 y el 3T. Un procesador ligeramente más potente que el anterior y un aumento de la densidad de la batería no debería suponer un aumento de precio, pero aquí es donde sí hay un cambio muy evidente. El OnePlus 3 partía de un precio de 399€, y era un modelo único. El 3T parte de los 439€, existiendo además un modelo de 128GB de almacenamiento a un precio de 479€.

Este aumento del precio demuestra que, a pesar de que este 3T es un terminal sobresaliente (como también lo era el 3), OnePlus está perdiendo la guerra que ellos mismos iniciaron. La empresa que parecía que le iba a dar una lección de humildad a Samsung y LG ha acabado subiendo los precios como todas las demás. No en la misma medida, pero sí notablemente. Cabe destacar que el OnePlus 3 desapareció de la web el mismo día que lanzaron este, por lo que no existe la posibilidad de ahorrarnos los 40 euros.

Disponibilidad, o cómo morir de éxito (otra vez)

Podemos adquirir el OnePlus 3T en la página oficial de OnePlus. Ya no existe un modelo de invitaciones en la web, por lo que cualquier persona puede adquirir uno, pero los problemas no acaban ahí. El modelo de 128GB casi nunca se encuentra disponible , y el modelo color blanco solo está disponible en 64GB. Respecto a los envíos, desde principios de enero podemos ver que se realizan en poco menos de 5 días, pero eso no ha ocurrido en diciembre. En mi caso, compré el OnePlus 3T el día 14 de diciembre, y no lo recibí en casa hasta el pasado día 9 de enero. Casi un mes de esperas en el que sólo estaba disponible para la compra el modelo Gunmetal de 64GB. En mi caso, yo no tenía prisa por recibirlo y no me importó esperar, pero un mes de espera para recibir un móvil es una barbaridad.

El problema ha sido claramente la falta de stock. OnePlus vuelve a morir de éxito, pese a que esta vez han sido listos y han permitido la compra del terminal, advirtiendo que tendrías que esperar hasta 5 semanas para recibirlo. En todo este tiempo ha existido la posibilidad de cancelar y recuperar el pago hasta el momento en el que realizan el envío.

Como digo, ahora mismo el problema parece resuelto, pero eso no quita el embudo que ha surgido en los dos primeros meses de vida del terminal. Durante el primer mes, pocas personas que no trabajen en prensa han podido acceder a utilizar este nuevo teléfono, y no ha sido hasta el segundo mes cuando parece haber llegado al público (pese a estar a la venta desde el primer día). Por supuesto, no descarto que vuelva a ocurrir cuando salga el siguiente modelo.

 

En resumen, el OnePlus 3T es a día de hoy uno de los mejores terminales Android en relación calidad-precio. Más aún sabiendo que ya apenas quedan terminales que utilicen Android puro y que los Pixel de Google no han llegado a España.

Los materiales de este 3T son de calidad, el software es más que sobresaliente y su experiencia de uso recuerda muchísimo a los ya retirados Nexus de Google.

 

Ventajas vs. Desventajas

+ La calidad se palpa nada más sacarlo de la caja.

+ Optimización

+ Somos dueños de nuestro terminal. Sin hipervisores ni espías que invaliden garantías.

Sonido bastante mediocre

Sin sensor de infrarrojos para utilizar el teléfono como mando a distancia

El flash LED es mejorable.

 

 

Antes de despedirme, os dejo aquí un enlace a flickr con algunas fotografías que he realizado con el terminal. Algunas tienen ruido, sí, y no se debe al sensor, sino a que he forzado bastante los archivos RAW para extraer la máxima información posible. Intentaré subir algunos JPG directos de la cámara para que se pueda comparar. Saludos.

 

Flickr – Galería de imágenes del OnePlus 3T

Comprar: OnePlus 3T Sitio Oficial

 

NAS: Qué son, por qué están de moda y por qué pueden facilitarte la vida

NAS: Qué son, por qué están de moda y por qué pueden facilitarte la vida

Un NAS (Network Attached Storage) es un ordenador conectado a una red cuya función es compartir sus discos de almacenamiento con otros ordenadores, con el fin de poder acceder a su contenido sin tener que tener que interactuar directamente con la máquina. En otras palabras, un NAS es un servidor, un compañero que nos puede hacer la vida más fácil, poniendo a nuestra disposición nuestros datos desde el sitio que nosotros queramos.

Ahora que sabemos qué significan estas siglas que tanto se ven últimamente, toca hacernos una serie de preguntas:

 

¿Me hace falta realmente un NAS?

Depende. Tanto del volumen de información que manejes como de la importancia de tener dichos datos siempre a mano. Un usuario medio suele estar más que satisfecho con uno o dos discos duros portátiles vía USB para almacenar multimedia. Pero para usuarios que manejan grandes cantidades de información (ya sea por trabajo o por hobby), un NAS puede ser la ayuda perfecta y la solución a miles de quebraderos de cabeza.

He visto a muchísimos fotógrafos que hacen auténticas locuras con múltiples discos para salvar su trabajo y evitar que sea eliminado accidentalmente. Algunos me cuentan sus métodos y sí, copiar 60GB en 5 discos duros es eficaz, pero no eficiente. Con un NAS puedes hacer exactamente el mismo tipo de respaldo de la información, pero en muchísimo menos tiempo, simplemente dejando que un ordenador haga la parte difícil.

Creo que una de las cosas que realmente nos separan de los altos primates es que somos constructores de herramientas. Leí un estudio que mide la eficiencia de la locomoción para varias especies en el planeta. El cóndor es el que usa menos energía para trasladarse un kilómetro. Los seres humanos quedaron en un lugar bastante despreciable (casi en el tercio final de la lista). No estaba muy orgulloso de esa demostración de la cima de la creación,  era algo que no se veía muy bien,  pero entonces alguien en la revista Scientific American habló de la idea de probar la eficacia de la locomoción de un hombre en una bicicleta. Y el hombre en una bicicleta desplazó al cóndor por completo de los primeros lugares de las listas.Y eso es lo que una computadora es para mí. La computadora es la herramienta más notable que hemos podido tener. Y es el equivalente a tener una bicicleta para nuestras mentes.

 

Steve Jobs

Pero no es sólo la eficiencia creando copias de seguridad. Si algo ha hecho que últimamente escuchemos tanto hablar sobre el NAS es su capacidad para acceder a nuestra información. Supongamos que te vas de viaje a otro país y necesitas acceder a tu información desde allí. Con un NAS no es problema, al igual que podrías enviar desde ese otro país tu información y almacenarla directamente en casa.

José Benito Ruiz, un fotógrafo del que he aprendido muchísimo, explicaba en uno de los últimos episodios de “Un año de Fotografía” de tucamon su metodología de copias de seguridad para evitar que una catástrofe destruyera su trabajo. Almacenaba su trabajo (no recuerdo si en discos duros o en DVD’s en casas de sus familiares, y comentaba que estaba deseando conocer a alguien en el otro lado del charco para poder almacenar otra copia se seguridad cuanto más lejos mejor. Un NAS viene a hacer lo mismo, pero sin tener que efectuar a mano cada copia, además de poder programar una actualización de los datos.

 

¿Y no me sale más rentable utilizar un servicio cloud?

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Esto depende de cada uno y si te salen las cuentas. Existen numerosos servicios cloud que pueden hacer lo mismo que un NAS en lo que a gestión de archivos se refiere.

  • Precio: Los servicios cloud como Dropbox, OneDrive… tienen un coste mensual o anual. Al cabo de una serie de años, nos habrá salido más caro que tener nuestro propio servidor doméstico.
  • Privacidad: Es posible que no te agrade la idea de subir toda tu vida a un servidor de un tercero. Si bien es cierto que firmamos todo tipo de cláusulas de privacidad, puede ocurrir que desconfíes de estos servicios. Habrá quien te diga que eres un tarado, pero a mí no me parece malo sospechar de quien te promete que no te va a mentir, más cuando es una multinacional. Por otro lado, nuestro NAS, como cualquier otra máquina, puede ser hackeado.
  • Su casa, sus normas: Utilizando servicios de terceros estás sujeto a cumplir todas las normas que haya impuesto dicha empresa. No me refiero a temas legales, sino que puede que una empresa te impida subir a su nube archivos de más de “x” megabytes, o te ponga impedimentos para que compartas tu información con los demás. En tu propio servidor no vas a tener este tipo de trabas.

¿De cuánto almacenamiento estamos hablando?

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Esto dependerá de qué máquina utilices. Un NAS prefabricado puede tener 2, 4, 5 bahías o más para discos duros, pudiendo ser cada uno de ellos de 8 Terabytes, por ejemplo. Si en lugar de eso utilizamos un NAS que hayamos fabricado a piezas, el almacenamiento total dependerá del espacio de la caja del ordenador y de que dispongamos de puertos SATA suficientes para conectarlos.

En cualquier caso, lo interesante de utilizar un NAS es crear redundancia con la información. Como comentaba más arriba, mucha gente copia sus datos varias veces en varios discos por miedo a que el disco deje de funcionar y perder la información. Con un NAS, podemos hacer uso de la tecnología RAID, creando por ejemplo dos discos dispuestos en espejo. En caso de estropearse uno de esos discos, se puede retirar el estropeado y recuperar el duplicado. Todo esto sin perder el acceso a los datos en ningún momento y sin perder un solo archivo. Hablaré más de esta tecnología en siguientes posts, ya que es una tecnología realmente interesante y el usuario medio la desconoce.

¿Y no consume mucha energía?

La idea es que consuman lo menos posible. Los NAS que se venden ya montados suelen ser bastante eficientes. En caso de elegir nosotros las piezas, lo más sensato es buscar un conjunto que no tenga un consumo elevado. No he medido el consumo del mío, pero no llega a 90W a máxima carga. No obstante, va a depender del uso que necesitemos. Por lo general, hablaré en esta serie de entradas del NAS para uso doméstico o como solución para un autónomo. En estos casos, el consumo energético es siempre bastante reducido.

 

¿Qué más puede hacer mi NAS?

Dependiendo del sistema operativo, un NAS no puede ser útil solo para almacenar información y acceder a ella desde otro ordenador o desde el móvil.

  • Servidor de descargas: Con Transmission Web, por ejemplo, podemos acceder a nuestro programa de descargas desde cualquier navegador y poner a la cola lo que queramos descargar.
  • Servidor Web: Instalando Apache, PHP y demás programas podemos tener nuestra propia web corriendo en nuestro NAS sin necesidad de utilizar un hosting de terceros.
  • Streaming de video: Usando Plex, por ejemplo.
  • Cámara de seguridad: Synology hace bastante hincapié en esta función con su sistema operativo, ya que permiten que conectes al NAS una serie de cámaras de seguridad que almacenan el vídeo en los discos duros y permiten acceder a la grabación desde internet.
  • Minar una criptodivisa: Es sin duda la idea más loca, pero es una posibilidad. Si montaste tú mismo el NAS y tienes una gráfica potente por casa, no es ninguna tontería utilizar la máquina para minar alguna criptomoneda. Descartando el bitcoin, existen algunas que tienen un tamaño de bloque pequeño y vale más lo que mina que el precio de la energía que consume para conseguirlo. No es algo que haya probado personalmente, pero sí he leído a gente en Internet que lo ha hecho.

¿Qué comprar?

Tenemos tres posibles opciones:

Comprar un NAS Prefabricado

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Mi búsqueda inicial hacia el NAS definitivo empezó mirando con buenos ojos a Synology. Desde mi punto de vista, es la mejor marca ahora mismo en el mercado. Cuando comencé a buscar información, me quedé sorprendido por el sistema operativo que utilizan, DSM. Es sencillo, funciona espectacularmente bien y tiene bastantes funcionalidades extra, como hostear una web dinámica, por ejemplo. Se gestiona con una interfaz muy similar al de un escritorio de Windows  al que se accede a través del navegador de nuestro ordenador. Puedes ver una demostración en vivo en la web de Synology.

Normalmente los NAS prefabricados tienen una serie de bahías para conectar los discos. En el caso de Synology, he leído bastantes comentarios de gente que posee uno y que no recomiendan comprar uno con menos de 4 bahías para discos duros, ya que neutraliza completamente las posibilidades de expansión en el futuro. No obstante, esto va a depender del tipo de usuario que seamos. Por otro lado, aunque DSM sea espectacular, a mí personalmente no me salía rentable desembolsar tanto dinero únicamente por el software. Las máquinas que venden no son demasiado potentes, y por el precio de un DS416play puedes montarte un PC mucho más interesante. Pero claro, tienes que configurarlo tú mismo. Como os decía, Synology es la marca que yo compraría si tuviera más presupuesto y no quisiera complicarme la vida.

Por otro lado, HP tiene sus Proliant, así como Zyxel y Qnap los suyos. No obstante, este tipo de soluciones no dejan de ser ordenadores con hardware que podemos encontrar a piezas mucho más baratas y con sistemas operativos que no destacan, por lo que yo recomendaría hacerlo por piezas.

 

Montar un NAS por piezas

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Esta fue mi elección, y en una próxima entrada haré una pequeña guía de qué compré y qué hay que mirar para hacer una configuración que se adapte a nuestras necesidades. Es la opción más personalizable de todas y una de las más económicas. Sin embargo, tendremos que elegir nosotros el sistema operativo y su mantenimiento. Si no somos powerusers, esto puede llegar a ser una tarea engorrosa.

 

Reciclar un ordenador para montar un NAS

Utilizar un ordenador antiguo puede ser una buena idea si no tenemos demasiado presupuesto. Las desventajas más notables pueden ser el consumo de energía y la posibilidad de encontrar más incompatibidades con el software. Por lo demás, tendremos que configurarlo nosotros a mano, con los puntos positivos y negativos que eso conlleva.

 

En resumen, un NAS es un dispositivo que te puede ahorrar tiempo y preocupaciones. Si usas muchísimos discos duros por USB, un NAS puede conseguir que te olvides de los cables por mucho tiempo. Si te mueves entre dos ciudades o viajas mucho, un NAS pone a tu disposición todos tus documentos para que trabajes con ellos allá donde estés. Si haces miles de copias en distintos discos por miedo a perder la información por un fallo mecánico, un NAS puede duplicar, triplicar y en definitiva, replicar tus datos para que no tengas que preocuparte.  En este primer capítulo hemos visto qué es un NAS, para qué puede servirnos y qué posibilidades nos ofrece el mercado. En los próximos hablaré un poco sobre las configuraciones RAID (ya que comprender su funcionamiento es crucial para utilizar un NAS,) y haré una pequeña guía de compra para los que quieran montar uno a piezas.

Espero que toda esta información os sea útil. Saludos.

Historias de Halloween: La manzana que desafió la ley de la gravedad.

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El 1 de enero de 2014 recibí en casa mi MacBook Pro Late 2013. El nuevo quince pulgadas que venía a sustituir a mi anterior MacBook Pro del 2009, que ya en estado muy senil, decidí dar una jubilación como bien se merecía. El nuevo bicho era bonito, tenía una pantalla retina que quitaba el sentío y unos altavoces que sonaban mejor que bien. También era muy caro y no tenía tarjeta gráfica (a pesar de que Apple se empeñó en decirnos que la Iris de Intel tenía la potencia de varios dragones medievales). Aunque no era un producto que me convenciera, mi padre acabó convenciéndome para que no dejara de usar OS X (yo tenía como alternativa comprar un Mountain), pero él, que también llevaba un porrón de años usando Mac, no me puso pegas a pagar semejante pastizal por un ordenador con un director de cine espectacular, pero sin director de fotografía.

A pesar de la ausencia de la mano derecha del director, es decir, la gráfica dedicada, el ordenador funcionaba a las mil maravillas. Al fin y al cabo, lo único que suelo utilizar son aplicaciones de Adobe, y dichos programas apenas tiran de GPU (funcionarían mejor si lo hicieran, pero Adobe ya sabemos que se ahoga en un vaso de agua). La única pega palpable era que la antena Wi-Fi se desconectaba con bastante facilidad de los puntos de acceso, y un año más tarde decidí comprar una tarjeta de red por cable para algunos momentos.

 

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Todo marchó genial hasta junio de 2015. Una mañana, mis dos compañeros, músicos, me despertaron a la vez, cada uno con sus respectivos clarinetes. Yo, que apenas había dormido esa noche porque estaba estudiando, me desperté muy mareado. Abrí el ordenador, lo puse en la cama y vi cómo se caía la tarjeta de red externa de la ventana (se pegaba con una ventosa, todo muy futurista). Estúpido de mi, traté de evitar una caída de metro y pico de la puñetera antena, sin darme cuenta de que… ZAS. Portátil al suelo. Era obvio. Al rescatar la tarjeta de red, había tirado del cable con mi propio cuerpo. Apenas hizo ruido. Primero porque no cayó más de 50cm, y segundo porque la caída se vio amortiguada por unas zapatillas. Lo recogí del suelo y muy acojonado, eché un vistazo a la pantalla. Todo perfecto, pensé.

Seguí usando mi ordenador tan normal hasta pasado poco menos de un minuto, cuando vi una línea verde que cruzaba la pantalla de punta a punta horizontalmente. Seguí la línea y me encontré la verdadera historia de terror: la pantalla tenía dos dedos de ancho de puro “plasma” negro en la vertical izquierda del panel.

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No, no es una telaraña, pero fijo que esto da más miedo.

 

Me entraron sudores fríos. Comencé a buscar por todos lados cómo reparar eso y por cuánto. Y por Internet solo veía precios que parecían mitológicos. Pasada una hora, salí de casa y me fui al GoldenMac más cercano. Me proporcionaron un número de teléfono del SAT  de Apple y llamé. Yo ya sabía lo que me esperaba, así que decidí grabar la llamada. Os prometo que al señor que estaba al otro lado le tembló la voz cuando me dijo que la reparación costaba 900 euros.

El ordenador no era inutilizable. Sólo tenía una zona muerta de la pantalla. No obstante, pillé un SSD, varios destornilladores y demás artilugios y me dispuse a dar una segunda oportunidad al MacBook Pro del 2009, es decir, al que ya había jubilado. El retina roto no quería ni mirarlo, y no fue hasta mediados de verano de 2015 cuando decidí volver a utilizarlo. Después de ese momento, me los iba turnando, a pesar de que el destrozo de la pantalla cada día iba a más: las líneas verdes horizontales iban naciendo, y en algunas ocasiones podía ver con mis propios ojos cómo las líneas pares del panel habían muerto todas. Dicho sea de paso, la pantalla no tenía ningún signo de rotura por fuera. No tenía el cristal roto y el marco apenas tenía un golpecito por abajo, justo en el pliegue, aunque no fue hasta meses después cuando encontré la muesca. Es realmente difícil de encontrar.

Aunque mi padre accedía a pagar por la reparación, yo me negué en rotundo. Me parecía un auténtico abuso por parte de Apple pedir semejante bestialidad por un panel que tiene de profesional lo que yo de astronauta. En Ebay, el repuesto costaba unos 350€, y yo no me quitaba la idea de repararlo por mi mismo. Abróchense el cinturón, porque la historia de terror no ha hecho más que comenzar.

Un día de octubre de 2015, decidí informarme de cómo arreglar mi destrozo. Al fin y al cabo la electrónica no se me da nada mal. El MacBook de 2009 había tenido más intervenciones quirúrgicas que el mismísimo Alfredo Di Stefano, así que estaba seguro de que si seguía las instrucciones al pie de la letra, conseguiría mi objetivo. No obstante, recordaba con total claridad uno de los puntos que me echaba para atrás cuando yo no quería comprar el MacBook. Su reparabilidad. Dicho MacBook que me enfrentaba a reparar tuvo la nota más baja de reparabilidad que jamás había dado iFixit a un ordenador (hasta años más tarde, que Apple se superó a sí misma). No obstante, tenían un manual de cómo cambiar la pantalla. Lo único que había que mirar era el conector de la cámara. Si tenía un conector de 6 pines, había que comprar una pantalla, y si tenía uno de 12, pues un modelo distinto. Me puse manos a la obra. Quité la tapa (con sudor, porque los tornillos Pentalobe de Apple son una puñetera aberración y uno de ellos me deformó el destornillador marca iFixit) y miré la placa para localizar el conector. Desmonté la tarjeta de red y allí estaba el conector. Pillé mi spudger de plástico y le apliqué una fuerza diminuta para soltar el cable y poder contar los diminutos pines del cable (que son absolutamente microscópicos). Y en ese mismo instante, en lugar de soltarse el cable… se soltó el socket que lo unía a la placa. No me podía estar creyendo lo que veían mis ojos.

Aquí el destrozo. Más tarde limpié la soldadura, quité con pinzas los trozos de metal sobrantes... Y nada.

Aquí el destrozo. Más tarde limpié la soldadura, quité con pinzas los trozos de metal sobrantes… Y nada.

 

A tomar por culo la cámara, pensé. Ahora sí que puedo comprar cualquier pantalla. Monté todo lo desmontado, el cable se quedó flotando, cerré la tapa y encendí el ordendor. Y en dos minutos, eso no había arrancado. Tras varios intentos, logró iniciar OS X, pero muy muy lento. Miré el monitor de actividad y vi como el proceso kernel_task estaba consumiendo toda la CPU. De hecho, consumía algo así como el 900% del tiempo de CPU, por lo que me daba a mí que el planificador del sistema no tenía ni puñetera idea de qué estaba pasando ahí.

Estuve semanas buscando por Internet. Siempre pensé que algo tan chorra se podría solucionar por software. Al fin y al cabo es como si te amputaran un dedo el pie y te dejaran de funcionar los pulmones. Tan solo era el cable de la cámara. De hecho, mucha gente solucionaba sus problemas eliminando un par de archivos del sistema, pero no en mi modelo. No existía nadie en Internet con un ordenador como el mío que hubiera arreglado ese problema (no todos tenían ese problema por haber saltado un cable; algunos lo tenían sin haber abierto nunca el ordenador). El kernel_task se había apoderado de la máquina, los ventiladores funcionaban a tope, como si el ordenador fuese a despegar, y abrir una simple ventana de Finder me podía llevar más de cinco minutos.

 

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Aquí un caso similar. No tengo capturas de mi caso, pero puedo asegurar que mi kernel_task marcaba más del 900% de la CPU a veces.

 

Tras haber probado todo lo probable, me rendí. Lo último que recuerdo fue extraer todos los archivos del ordenador (que tardó un par de días) y reinstalé OS X (otras 12 horas perdidas). El problema siguió ahí, así que, como me dicho antes, simplemente me rendí. No merecía la pena seguir malgastando mi tiempo.

Mantuve mi MacBook en una estantería hasta un mes y pico más tarde, cuando me dio por instalar Windows 10. Ni bootcamp ni hostias; metí el pendrive y lo instalé en modo UEFI como si no hubiera mañana. Tardó poco, y Windows se inició perfectamente. Me puse a dar saltos de alegría. El Mac que tantas horas me había hecho perder, el que había acumulado una sucesión de errores humanos de aquí un servidor, estaba vivo. Todo parecía genial hasta que me di cuenta que las operaciones hechas con el procesador no eran dignas de un i7 4750HQ. Abrí el administrador de tareas y me encontré lo siguiente:

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Lo que tenía claro es que a esa velocidad, la batería del ordenador me iba a durar meses con una sola carga. No me llevó más de 10 minutos descubrir que 0.78GHz es el sumatorio de todas las frecuencias de los hilos del procesador cuando el multiplicador está al mínimo. Esto ya no era cuestión de problemas de Apple, sino del chipset de Intel. Finalmente, descubrí un programa llamado ThrottleStop, con el que se puede forzar al ordenador para que ignore cualquier cosa que esté parando la potencia de sus dragones medievales. Problema resuelto. Pantalla rota (que ahora sí que no iba a cambiar), ventiladores a tope (que nunca pude solucionar) y ordenador funcional.

¿Qué estaba ocurriendo? Pues bien, os lo explico, porque eso que hice es una solución bastante chapucera, y que deberías utilizar en caso de que te ocurra bajo tu propia responsabilidad. Los ventiladores a tope y la placa al mínimo es el equivalente en placas base a la fiebre en los humanos. La placa detecta que algo no funciona, y para evitar que más componentes se vean afectados o incluso evitar un incendio, utiliza ese recurso. Lo hace porque detecta que hay un cortocircuito en ese socket que arranqué sin querer y que dudo que se pueda reparar porque es tan minúsculo que cuesta enfocarlo con una lente macro. Es enormemente pequeño, y jamás he llegado a ver qué metal está tocando a qué metal. Además, el ordenador hay que iniciarlo con el procesador al mínimo y luego abrir el programa a mano para que se salte las limitaciones de la placa. No se puede iniciar la tarea automáticamente. Tampoco es muy placentero estar trabajando con el sonido de un huracán de fondo.

Compré una pantalla de 25 pulgadas y utilicé el Retina como un sobremesa con Windows 10. Mientras tanto, seguí usando el portátil del 2009 como portátil, hasta que en marzo de 2016, algo dejó de funcionar y la pantalla nunca más se encendió. Fue entonces cuando lo jubilé definitivamente.

A día de hoy, tengo un Dell XPS 15. Fue un regalo del que estaré eternamente agradecido. Me sigue dando pena el Retina, ya que ahora no tiene sentido que lo utilice. Acelerando el procesador, funciona, pero de aquella manera. Ahora yace en una estantería, pillando polvo y yo lo miro sabiendo lo poco que duró. No me da pena por el dinero, ojo, que eso ya está superado, sino porque sé la potencia que tiene el equipo y me da coraje no poder aprovecharlo. Más por ecología que por economía, para que ustedes me entiendan.

Por otro lado, elegí un Dell XPS 15 y no un MacBook. No quise cometer el mismo error por segunda vez consecutiva. Primero porque el precio de un MacBook era muy muy elevado en comparación al Dell (que ya es muy caro en sí), además de tener menos hardware. En segundo lugar, porque me pareció un desprecio brutal hacia el cliente pedir 900€ por la reparación de una pantalla. Más tarde he pensado que te piden ese precio porque no te lo reparan, sino que te lo cambian por uno nuevo. Y ese precio cubre el coste de un nuevo ordenador perfectamente. El último motivo para elegir un Dell y no un MacBook es, porque como publicista que soy, he observado el camino de Apple. Su enfoque de marketing ha cambiado desde la muerte de Jobs. Apple, que era una empresa calidad-precio (mucha calidad, mucho precio), ha ido alejándose de esa óptica hasta la del consumo visible. Productos muy muy caros para tener únicamente prestigio y la aprobación de los demás. Y del mismo modo que me compraría un Casio y no un Rolex, a Apple le digo lo mismo. Es por ello que este blog podría llamarse “Applespera”.

Un saludo.

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