CryptoKitties, el primer juego blockchain que se convierte en un fenómeno de masas

CryptoKitties, el primer juego blockchain que se convierte en un fenómeno de masas

Internet ha sido y será siempre de los gatetes. Si ya parecía irracional el amor que tenían los antiguos egipcios hacia los felinos, el contemporáneo no se queda corto y va mucho más allá. Hace una semana se puso en marcha CryptoKitties, un juego basado en blockchain y que opera sobre la red Ethereum. Sus creadores afirman que su objetivo es amenizar el aprendizaje sobre el uso de las criptomonedas a través de un juego en el que seremos dueños de gatos virtuales. Criptokitties es un juego que trata sobre

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Wi-Free, o cómo ahorrar en Internet en un piso de estudiantes (si tienes la cara muy dura)

Wi-Free, o cómo ahorrar en Internet en un piso de estudiantes (si tienes la cara muy dura)

Estábamos a principios de septiembre. Empezaba otro curso universitario, esta vez en un piso nuevo, y mis dos colegas y yo ya no éramos novatos. Recordábamos el marrón de contratar Internet de los años anteriores. No sé si lo habré comentado alguna vez, pero en España no existe una sola operadora de Internet que no dé vergüenza. Más allá de los penosos servicios que ofrecen todas y cada una de ellas, en el centro de Sevilla ocurrían un par de cosas muy especiales. La primera de todas era que solo existía la posibilidad de contratar ADSL. La segunda era que todas las operadoras te obligaban a firmar un año de permanencia con ellos. Y eso, amigos, es un marrón.

 

La Patata Caliente

La patata caliente no es otra cosa que el papel que asume el paguelón que firma un contrato de Internet con sus compañeros de piso. Mucha gente no dura en un piso más que un curso universitario (es decir, 10 meses). Es más, normalmente, uno sale de un piso odiando a todos y cada uno de los cabrones con los que ha estado (y esto lo añado a mí mismo, porque nadie es perfecto). Pues bien, el parguelón firma su contrato de Internet y ahora su alma permanece a Vodafone, Orange, Jazztel, Movistar o quién sea por un periodo de 12 meses. Acabados los primeros 10 meses, el parguelón es el encargado de gestionar la línea, es decir, negociar con los compañeros qué se hace con los 2 meses que faltan de permanencia, cuyas posibilidades son pagar la rotura del contratocongelar la permanencia para continuarla un año más o traspasar la cuenta otro parguelón, que dicho sea de paso, es la opción más inteligente.

Mi amigo Alfonso ya había sido el parguelón de su anterior piso, y Vodafone le había llevado por la calle de la amargura pese a que él si tenía vencida su permanencia. Dar de baja el contrato fue para él toda una odisea. Tampoco estaba yo contento con el Internet de Orange que habíamos contratado en mi piso el año anterior, que se tomaba los domingos de vacaciones y a veces, la conexión volvía el martes. “La centralita, que se ha colapsado”, nos decían los del Servicio Técnico.

Total, que ante la duda de quién sería el parguelón en este nuevo piso (los 3 estábamos juntos en un piso por primera vez), mi amigo Alfonso me comentó que había un router al que había conseguido conectarse con un programa de Windows.

NACK-NACK-NACKin’ on Wi-Fi’s door

La primera noche que pasé en el piso recuerdo que estábamos solo Alfonso y yo. Para poneros en situación, Alfonso y yo nos conocimos el primer día de residencia universitaria, cuatro años antes, y nuestra primera conversación fue “He petado el acceso a la configuración del router de la residencia y la clave es…” a lo que él se me adelantó completándome la frase. Hasta ese momento no había hablado nunca con él. Vamos, que éramos dos geeks de cuidado.

Mi amigo y yo ya habíamos hecho juntos en la residencia universitaria años atrás más de una hazaña hacker. Una de las más divertidas fue poner un sniffer entre el router de la residencia y un móvil con Android para leer las conversaciones de Whatsapp de los demás y echarnos unas risas (séh, ahora fijo que no podría hacerse porque todo en Whatsapp va megahipercifrado, ¿verdad?). No sabíamos quiénes hablaban, pero era suficiente para descojonarse un buen rato.

Volviendo al primer día en el piso, era cierto lo que él decía de los wifis. Usando Dumpper en Windows, había logrado colarse en un router Movistar del vecino. Es lo que ocurre cuando la WPS por defecto es 12345670. Con este acceso, nos pusimos a buscar en Internet a ver qué operadora contratábamos. Y todo era lo mismo. Un año de permanencia, 30 y pico euros al mes y ADSL. Cada operadora era peor que la anterior, y los precios eran lamentable para los penosos 12Mbps que nos ofrecían a través de un cable telefónico instalado en la mismísima época de Francisco Franco.

Como no teníamos nada que hacer, aprovechamos la limitada cobertura que nos daba ese recién violado router de Movistar para hacer lo que toda persona sensata habría hecho: descargar una ISO de Wifislax y cargar un vídeo de YouTube de un señor sudamericano que nos iba explicando paso por paso cómo reventar un protocolo WPS usando los programas incluidos en Wifislax. Y así nos tiramos hasta las 4 o 5 de la mañana, cuando logramos conseguir nuestro objetivo: un Wi-Fi vecino para el salón y otro para las habitaciones. Cuando llegó el tercer compañero, le comentamos la feliz noticia de que no pensábamos pagar un duro de Internet ese año teniendo como teníamos, unos vecinos maravillosos que sabían de seguridad informática lo que nosotros de pesca submarina.

Este tuit ha sido el que me ha motivado a escribir el post. Con los Wi-Fis nunca hay que poner frenos a la imaginación. ¿Un repetidor? ¿Por qué no?

Llegaron los primeros problemas

Pillar Wi-Fi no es sentarte en el sofá y disfrutar. Es aguantar caídas cada 5 minutos o tener que usar el ordenador en el cuarto de baño. Pero… It’s free!

Estuvimos meses gorroneando, hasta que nuestra presencia fue seguramente de todo menos sigilosa. Con 12Mbps, un par de conexiones son suficientes para llevarte todo el ancho de banda del router. Allá por febrero, dejamos de tener Wi-Fi en el salón, y nuestro piso de lujo pasó de ser AAA a Subprime. Tan sólo nos llegaba el otro Wi-Fi, el de las habitaciones. Por aquel entonces ya no usábamos sistemas para lammers como Wifislax. Manejábamos el mismísimo Kali Linux y nuestro programa favorito era Reaver. Manejábamos el bash de Linux con una soltura que sorprendería al mismísimo Richard Stallman. Un salón sin Wi-Fi no es lo mismo, así que hicimos lo que toda persona con un poco de sentido común habría hecho. Compré una tarjeta de red USB, cosa que agradecieron muchísimo mis compañeros. Con ella, Alfonso y yo fuimos capaces de hackear los wifis que estaban más lejanos. ¿Y conectarnos a ellos? No, jamás. Eso habría sido de tener poca vergüenza. Lo que hicimos, como he dicho antes es usar el sentido común. Hackeados los wifis más lejanos, simplemente bajamos el canal de cada uno de ellos para que no hicieran interferencia con nuestro maravilloso Vodafone_XXXX, y con ello, logramos que llegara al salón.

Este botoncito es el Punto G de todos los routers. De hecho, para ser más exactos, es el punto B/G/N. Tampoco hace falta tocarlo para que goce de una buena penetración. ¿No es genial?

Imagino que ya en este momento, los vecinos estarían muy mosqueados. Notarían una bajada de velocidad, pero no tenían métodos para pillarnos. Sabíamos enmascarar nuestros ordenadores en la red local. Y conseguir Wi-Fi se había convertido en toda una hazaña. Era más divertido pasarse horas sin poder conectarse y hallar una solución que simplemente soltar 10 euros al mes. Nos sentíamos como esos homínidos que tenían que salir de la cueva e ingeniársela para cazar al mamut y poder llevarse algo a la boca. No era ya por dinero, era por el pelotazo de dopamina en la cabeza de sentir que eres más listo que los demás. Además, nuestros vecinos eran unos capullos pijos malcriados. Pillarles Wi-Fi era nuestra forma de cobrarnos en especias la paciencia que había que tener para aguantarles las estupideces.

DEFCON 2

Un par de meses  más tarde, nuestra querida Vodafone_XXXX desapareció. Durante un mes, no fuimos capaces de conectarnos a ninguna red. No porque no tuviéramos las contraseñas (que las teníamos), sino porque no llegaban. Los dos routers que ahora nos llegaban estaban bien armados, y ante un intento de atacar al protocolo WPS con nuestro amigo Reaver, el punto de acceso se bloqueaba. Estar en casa haciendo tethering con el móvil no era nada que nos gustara, así que… nuevamente, hicimos lo que toda persona normal habría hecho en nuestro lugar. Contactamos a través de milanuncios con un colgao que tenía una antena Wi-Fi más potente que la nuestra. Más potente no, juraría que la mía y la suya no podrían considerarse ni aparatos similares. A las 5 de la tarde de un viernes, se vino a nuestra casa un chaval con un bicharraco que parecía el escudo del Capitán América.

Sí, esta es la cara que se te queda cuando tu imperio de los Wi-Fis se vuelve en tu contra.

 

DEFCON 1

Nuestro objetivo era hacer un ataque de ingeniería inversa a uno de esos nuevos routers usando el maravilloso programa LINSET (que irónicamente significa Linset Is Not a Social Engineering Tool). ¿Objetivo? Pillar un handshake del router, hacer una desautentificación masiva y que los propios dueños del router nos ofrecieran la contraseña a través de un phishing de lo menos elaborado de la historia. En el mundo de los hackeos, caer bajo es hacer ese tipo de ataque. Es sencillamente repulsivo, y apenas requiere habilidad. Pero esto ya era la guerra, quedaba poco curso por delante y ya no nos íbamos a echar para atrás contratando 12 meses de ADSL. Habíamos hecho pruebas de este ataque antes, y creíamos que no daba resultado porque nuestra red falsa no llegaba al objetivo.

Nuestro sudoroso amigo y su parabólica no consiguieron absolutamente nada. Quizás hizo la depilación láser a todo el barrio, pero no pudo con ningún Wi-Fi.  Bueno, no consiguieron avanzar en el terreno informático, pero sin darnos cuenta, su visita habría sido de lo más productiva.

 

Si te invitan a una barra libre, está muy feo decir que no.

¿Sabéis lo que ocurre cuando tres jóvenes zumbados de la jodida cabeza sacan una parabólica como una paella de grande por una ventana? Que tus vecinos se acojonan. “Loh wifih, loh niñatos estos nos roban los wifis” “Podemos, la culpa de es Podemos”, decían. Dicho y hecho. Durante la semana siguiente, todos y cada unos de los puntos de acceso, cuyos SSID nos sabíamos de memoria, cambiaron. Se acojonaron. Llamaron a sus operadoras y consiguieron que les cambiaran los routers porque se hizo eco que habían “hackeadores de güifis” en el edificio. Justo ahora. Justo ahora que no teníamos ni uno.

Y obviamente, nos hicieron un favor. Con 5 o 6 SSID nuevos, no nos costó ni 5 minutos abrir un par de ellos. Nuevos routers, nuevas claves WPS, nuevas vulnerabilidades… Era como el primer día de cole para un niño de Primaria. Nos habían hecho un favor, ya que los nuevos routers tenían mucha más potencia, y llegaban todos del carajo a todas las partes de la casa.

Que WPS signifique “Wi-Fi Protected Setup” es como si SIDA significara “Sanísimo Individuo Defensas Atope”.

Finalmente, llegamos a fin de curso y logramos nuestro objetivo. Sobrevivimos a un año a costa del gorroneo de Wi-Fis. Pero todo cabronazo se siente mal consigo mismo (en verdad, no), y sentimos que les debíamos un favor a toda esa panda de analfabetos informáticos. Así que yo mismo, antes de irme del piso y entregar las llaves, entré en las configuraciones de los routers y mejoré la seguridad WPS de todos ellos, con la intención de que nunca más unos mamarrachos como nosotros se aprovecharan de sus paleolíticos routers de ADSL made in Francisco Franco.

Si me acabo animando, veréis próximamente un tutorial de cómo mejorar la seguridad de un router en casa. Hace ya unos pocos años de esta historia y todavía sigo encontrando puntos de acceso totalmente vulnerables allá donde voy. Hasta tal punto que se tarda menos en hackearlo que en poner la clave WPA de 20 caracteres.

Antes de que nadie me ponga a  parir, el Kharma ya actuó por sí solo. ¿Recordáis que conté que me enganché con un cable y me cargué mi MacBook Pro? Fue el cable de la antena Wi-Fi.

 

Un Saludo

NAS: Qué son, por qué están de moda y por qué pueden facilitarte la vida

NAS: Qué son, por qué están de moda y por qué pueden facilitarte la vida

Un NAS (Network Attached Storage) es un ordenador conectado a una red cuya función es compartir sus discos de almacenamiento con otros ordenadores, con el fin de poder acceder a su contenido sin tener que tener que interactuar directamente con la máquina. En otras palabras, un NAS es un servidor, un compañero que nos puede hacer la vida más fácil, poniendo a nuestra disposición nuestros datos desde el sitio que nosotros queramos.

Ahora que sabemos qué significan estas siglas que tanto se ven últimamente, toca hacernos una serie de preguntas:

 

¿Me hace falta realmente un NAS?

Depende. Tanto del volumen de información que manejes como de la importancia de tener dichos datos siempre a mano. Un usuario medio suele estar más que satisfecho con uno o dos discos duros portátiles vía USB para almacenar multimedia. Pero para usuarios que manejan grandes cantidades de información (ya sea por trabajo o por hobby), un NAS puede ser la ayuda perfecta y la solución a miles de quebraderos de cabeza.

He visto a muchísimos fotógrafos que hacen auténticas locuras con múltiples discos para salvar su trabajo y evitar que sea eliminado accidentalmente. Algunos me cuentan sus métodos y sí, copiar 60GB en 5 discos duros es eficaz, pero no eficiente. Con un NAS puedes hacer exactamente el mismo tipo de respaldo de la información, pero en muchísimo menos tiempo, simplemente dejando que un ordenador haga la parte difícil.

Creo que una de las cosas que realmente nos separan de los altos primates es que somos constructores de herramientas. Leí un estudio que mide la eficiencia de la locomoción para varias especies en el planeta. El cóndor es el que usa menos energía para trasladarse un kilómetro. Los seres humanos quedaron en un lugar bastante despreciable (casi en el tercio final de la lista). No estaba muy orgulloso de esa demostración de la cima de la creación,  era algo que no se veía muy bien,  pero entonces alguien en la revista Scientific American habló de la idea de probar la eficacia de la locomoción de un hombre en una bicicleta. Y el hombre en una bicicleta desplazó al cóndor por completo de los primeros lugares de las listas.Y eso es lo que una computadora es para mí. La computadora es la herramienta más notable que hemos podido tener. Y es el equivalente a tener una bicicleta para nuestras mentes.

 

Steve Jobs

Pero no es sólo la eficiencia creando copias de seguridad. Si algo ha hecho que últimamente escuchemos tanto hablar sobre el NAS es su capacidad para acceder a nuestra información. Supongamos que te vas de viaje a otro país y necesitas acceder a tu información desde allí. Con un NAS no es problema, al igual que podrías enviar desde ese otro país tu información y almacenarla directamente en casa.

José Benito Ruiz, un fotógrafo del que he aprendido muchísimo, explicaba en uno de los últimos episodios de “Un año de Fotografía” de tucamon su metodología de copias de seguridad para evitar que una catástrofe destruyera su trabajo. Almacenaba su trabajo (no recuerdo si en discos duros o en DVD’s en casas de sus familiares, y comentaba que estaba deseando conocer a alguien en el otro lado del charco para poder almacenar otra copia se seguridad cuanto más lejos mejor. Un NAS viene a hacer lo mismo, pero sin tener que efectuar a mano cada copia, además de poder programar una actualización de los datos.

 

¿Y no me sale más rentable utilizar un servicio cloud?

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Esto depende de cada uno y si te salen las cuentas. Existen numerosos servicios cloud que pueden hacer lo mismo que un NAS en lo que a gestión de archivos se refiere.

  • Precio: Los servicios cloud como Dropbox, OneDrive… tienen un coste mensual o anual. Al cabo de una serie de años, nos habrá salido más caro que tener nuestro propio servidor doméstico.
  • Privacidad: Es posible que no te agrade la idea de subir toda tu vida a un servidor de un tercero. Si bien es cierto que firmamos todo tipo de cláusulas de privacidad, puede ocurrir que desconfíes de estos servicios. Habrá quien te diga que eres un tarado, pero a mí no me parece malo sospechar de quien te promete que no te va a mentir, más cuando es una multinacional. Por otro lado, nuestro NAS, como cualquier otra máquina, puede ser hackeado.
  • Su casa, sus normas: Utilizando servicios de terceros estás sujeto a cumplir todas las normas que haya impuesto dicha empresa. No me refiero a temas legales, sino que puede que una empresa te impida subir a su nube archivos de más de “x” megabytes, o te ponga impedimentos para que compartas tu información con los demás. En tu propio servidor no vas a tener este tipo de trabas.

¿De cuánto almacenamiento estamos hablando?

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Esto dependerá de qué máquina utilices. Un NAS prefabricado puede tener 2, 4, 5 bahías o más para discos duros, pudiendo ser cada uno de ellos de 8 Terabytes, por ejemplo. Si en lugar de eso utilizamos un NAS que hayamos fabricado a piezas, el almacenamiento total dependerá del espacio de la caja del ordenador y de que dispongamos de puertos SATA suficientes para conectarlos.

En cualquier caso, lo interesante de utilizar un NAS es crear redundancia con la información. Como comentaba más arriba, mucha gente copia sus datos varias veces en varios discos por miedo a que el disco deje de funcionar y perder la información. Con un NAS, podemos hacer uso de la tecnología RAID, creando por ejemplo dos discos dispuestos en espejo. En caso de estropearse uno de esos discos, se puede retirar el estropeado y recuperar el duplicado. Todo esto sin perder el acceso a los datos en ningún momento y sin perder un solo archivo. Hablaré más de esta tecnología en siguientes posts, ya que es una tecnología realmente interesante y el usuario medio la desconoce.

¿Y no consume mucha energía?

La idea es que consuman lo menos posible. Los NAS que se venden ya montados suelen ser bastante eficientes. En caso de elegir nosotros las piezas, lo más sensato es buscar un conjunto que no tenga un consumo elevado. No he medido el consumo del mío, pero no llega a 90W a máxima carga. No obstante, va a depender del uso que necesitemos. Por lo general, hablaré en esta serie de entradas del NAS para uso doméstico o como solución para un autónomo. En estos casos, el consumo energético es siempre bastante reducido.

 

¿Qué más puede hacer mi NAS?

Dependiendo del sistema operativo, un NAS no puede ser útil solo para almacenar información y acceder a ella desde otro ordenador o desde el móvil.

  • Servidor de descargas: Con Transmission Web, por ejemplo, podemos acceder a nuestro programa de descargas desde cualquier navegador y poner a la cola lo que queramos descargar.
  • Servidor Web: Instalando Apache, PHP y demás programas podemos tener nuestra propia web corriendo en nuestro NAS sin necesidad de utilizar un hosting de terceros.
  • Streaming de video: Usando Plex, por ejemplo.
  • Cámara de seguridad: Synology hace bastante hincapié en esta función con su sistema operativo, ya que permiten que conectes al NAS una serie de cámaras de seguridad que almacenan el vídeo en los discos duros y permiten acceder a la grabación desde internet.
  • Minar una criptodivisa: Es sin duda la idea más loca, pero es una posibilidad. Si montaste tú mismo el NAS y tienes una gráfica potente por casa, no es ninguna tontería utilizar la máquina para minar alguna criptomoneda. Descartando el bitcoin, existen algunas que tienen un tamaño de bloque pequeño y vale más lo que mina que el precio de la energía que consume para conseguirlo. No es algo que haya probado personalmente, pero sí he leído a gente en Internet que lo ha hecho.

¿Qué comprar?

Tenemos tres posibles opciones:

Comprar un NAS Prefabricado

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Mi búsqueda inicial hacia el NAS definitivo empezó mirando con buenos ojos a Synology. Desde mi punto de vista, es la mejor marca ahora mismo en el mercado. Cuando comencé a buscar información, me quedé sorprendido por el sistema operativo que utilizan, DSM. Es sencillo, funciona espectacularmente bien y tiene bastantes funcionalidades extra, como hostear una web dinámica, por ejemplo. Se gestiona con una interfaz muy similar al de un escritorio de Windows  al que se accede a través del navegador de nuestro ordenador. Puedes ver una demostración en vivo en la web de Synology.

Normalmente los NAS prefabricados tienen una serie de bahías para conectar los discos. En el caso de Synology, he leído bastantes comentarios de gente que posee uno y que no recomiendan comprar uno con menos de 4 bahías para discos duros, ya que neutraliza completamente las posibilidades de expansión en el futuro. No obstante, esto va a depender del tipo de usuario que seamos. Por otro lado, aunque DSM sea espectacular, a mí personalmente no me salía rentable desembolsar tanto dinero únicamente por el software. Las máquinas que venden no son demasiado potentes, y por el precio de un DS416play puedes montarte un PC mucho más interesante. Pero claro, tienes que configurarlo tú mismo. Como os decía, Synology es la marca que yo compraría si tuviera más presupuesto y no quisiera complicarme la vida.

Por otro lado, HP tiene sus Proliant, así como Zyxel y Qnap los suyos. No obstante, este tipo de soluciones no dejan de ser ordenadores con hardware que podemos encontrar a piezas mucho más baratas y con sistemas operativos que no destacan, por lo que yo recomendaría hacerlo por piezas.

 

Montar un NAS por piezas

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Esta fue mi elección, y en una próxima entrada haré una pequeña guía de qué compré y qué hay que mirar para hacer una configuración que se adapte a nuestras necesidades. Es la opción más personalizable de todas y una de las más económicas. Sin embargo, tendremos que elegir nosotros el sistema operativo y su mantenimiento. Si no somos powerusers, esto puede llegar a ser una tarea engorrosa.

 

Reciclar un ordenador para montar un NAS

Utilizar un ordenador antiguo puede ser una buena idea si no tenemos demasiado presupuesto. Las desventajas más notables pueden ser el consumo de energía y la posibilidad de encontrar más incompatibidades con el software. Por lo demás, tendremos que configurarlo nosotros a mano, con los puntos positivos y negativos que eso conlleva.

 

En resumen, un NAS es un dispositivo que te puede ahorrar tiempo y preocupaciones. Si usas muchísimos discos duros por USB, un NAS puede conseguir que te olvides de los cables por mucho tiempo. Si te mueves entre dos ciudades o viajas mucho, un NAS pone a tu disposición todos tus documentos para que trabajes con ellos allá donde estés. Si haces miles de copias en distintos discos por miedo a perder la información por un fallo mecánico, un NAS puede duplicar, triplicar y en definitiva, replicar tus datos para que no tengas que preocuparte.  En este primer capítulo hemos visto qué es un NAS, para qué puede servirnos y qué posibilidades nos ofrece el mercado. En los próximos hablaré un poco sobre las configuraciones RAID (ya que comprender su funcionamiento es crucial para utilizar un NAS,) y haré una pequeña guía de compra para los que quieran montar uno a piezas.

Espero que toda esta información os sea útil. Saludos.

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